Piense en un nicho como una función específica que realiza una especie en su comunidad. No se trata sólo de dónde vive el animal, sino de cómo interactúa con todos los que lo rodean. Estos incluyen relaciones complejas como la competencia por los recursos naturales, la caza por parte de depredadores o la asociación con otros organismos para beneficio mutuo.
Pero el papel no lo define únicamente la biología. El entorno físico juega un papel importante. La composición del suelo, los patrones climáticos y otros factores abióticos determinan lo que realmente puede lograr una especie. Sin estas regulaciones ambientales, el concepto de nicho carecería de sentido.
Cada especie tiene su propio lugar único en una comunidad determinada. No hay dos exactamente iguales. Esta separación reduce los conflictos directos y permite que florezca la biodiversidad. Un ecologista mira un nicho y ve una combinación de interacciones biológicas y condiciones físicas. Es la suma de la forma en que una especie vive en su hábitat.

























