Cómo los satélites Midas intentaron detectar misiles soviéticos desde el espacio

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La idea parece bastante simple: poner un sensor en órbita, observar si hay un destello de calor y gritar si se acerca algo.

Era 1960. La Guerra Fría era fría, pero la amenaza era caliente. Estados Unidos necesitaba ojos en el cielo que pudieran ver el lanzamiento de un misil balístico intercontinental soviético antes de que las ojivas tocaran suelo estadounidense. La respuesta fue Midas, una serie de doce satélites no tripulados que se convirtieron en el primer sistema espacial de alerta de misiles del mundo.

Lanzado entre 1960 y 1966, el programa Midas era ambicioso. Nació de una premisa aterradora: el ataque sorpresa. El objetivo era la cobertura global. Para lograrlo, los ingenieros colocaron los satélites en órbitas polares, es decir, sobrevolaron los polos norte y sur. A medida que la Tierra gira debajo de ellos, los satélites teóricamente podrían escanear todo el globo, buscando la firma infrarroja del escape de un cohete.

Pero el espacio es difícil. Y también lo fue la tecnología.

Los dos primeros intentos, Midas 1 y Midas 2, lanzados en febrero y mayo de 1960, fracasaron. Los problemas mecánicos frenaron el proyecto antes de que realmente comenzara. El gran avance se produjo el 12 de julio de 1961, con el lanzamiento de Midas 3. Esta fue la primera ejecución exitosa. Los sensores infrarrojos funcionaron. Podían ver el calor.

Midas 12, el último satélite de la serie, lanzado el 5 de octubre de 1966.

Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué Midas no salvó el día?

El problema no fue sólo la falla del hardware. Fueron los datos. Los sensores infrarrojos podrían detectar calor, claro. Pero no podían distinguir entre el motor de un misil y el sol chocando contra una nube. Un reflejo brillante en la atmósfera superior parecía exactamente como el lanzamiento de un cohete para los sensores. Las falsas alarmas habrían sido inútiles. La cobertura continua era imposible. Los satélites simplemente no podían distinguir la amenaza del ruido de fondo.

El programa fue pionero tecnológico, pero un fracaso estratégico. Demostró que el concepto funcionaba en teoría, pero no en la práctica.

Los militares no se dieron por vencidos. Aprendieron. Ellos refinaron. La próxima generación de sistemas de alerta temprana por satélite, conocida como Programa de Apoyo a la Defensa, tomó el relevo. Tuvo éxito donde Midas había fracasado, utilizando mejores sensores y algoritmos más inteligentes para filtrar el sol y las nubes.

Midas fue el primero. Fue el prototipo. Fue defectuoso.

Pero sin esas primeras, ruidosas e imperfectas observaciones en el cielo, los sistemas posteriores tal vez nunca hubieran descubierto cómo mantener la paz. El sol todavía se refleja en las nubes. Los misiles siguen volando. Pero ahora sabemos un poco mejor la diferencia.