Resiliencia genética: cómo las abejas híbridas de California luchan contra los parásitos

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Un estudio reciente ha descubierto un avance potencial en la lucha para salvar las poblaciones de abejas. Los investigadores han descubierto que una población específica de abejas híbridas en el sur de California posee una defensa genética natural contra el ácaro Varroa destructor, un parásito que durante mucho tiempo ha sido una de las mayores amenazas para la salud mundial de las abejas.

La amenaza: por qué son importantes los ácaros Varroa

El ácaro Varroa es más que una simple molestia; es un parásito devastador que ataca el cuerpo graso de la abeja. En términos biológicos, el cuerpo graso es un órgano multifuncional que actúa de manera muy similar al hígado, el páncreas y el sistema inmunológico humanos combinados.

Al alimentarse de este tejido, los ácaros causan una cascada de daños:
Inmunosupresión: Debilitan la capacidad de la abeja para combatir enfermedades.
Deterioro físico: Reducen el peso corporal y acortan la vida útil de la abeja.
Transmisión viral: Los ácaros actúan como vectores, inyectando patógenos mortales, como el virus del ala deformada y el virus de la parálisis aguda de las abejas, directamente en el torrente sanguíneo de la abeja.

Durante décadas, los apicultores han dependido en gran medida de tratamientos químicos para controlar estas infestaciones. Sin embargo, existe una creciente preocupación de que estos químicos puedan perder su efectividad con el tiempo, dejando a las colonias vulnerables.

El Descubrimiento: Resistencia Natural en Poblaciones Híbridas

La investigación, dirigida por Génesis Chong-Echavez y el profesor Boris Baer de la Universidad de California, se propuso investigar informes anecdóticos de apicultores que afirmaban que las abejas californianas parecían sobrevivir con muchas menos intervenciones químicas.

Entre 2019 y 2022, el equipo monitoreó 236 colonias de abejas en el sur de California. Estas abejas son una mezcla genética única, que comprende linajes de Europa occidental, Europa del este, Medio Oriente y África. Los hallazgos fueron sorprendentes:

  • Menores cargas de ácaros: Las colonias lideradas por reinas híbridas californianas criadas localmente tenían, en promedio, 68 % menos ácaros Varroa que aquellas lideradas por reinas comerciales estándar.
  • Dependencia química reducida: Estas colonias híbridas tenían cinco veces menos probabilidades de alcanzar los umbrales críticos de ácaros que requieren tratamiento químico.

Una ventaja biológica desde el nacimiento

Para determinar si esta resistencia era un comportamiento aprendido o algo más profundo, los investigadores realizaron experimentos de laboratorio con larvas en desarrollo. Debido a que los ácaros Varroa deben ingresar a las células de cría para reproducirse, los investigadores rastrearon cuán atraídos se sentían los ácaros por diferentes tipos de larvas.

Los resultados revelaron que los ácaros se sentían significativamente menos atraídos por las larvas de las abejas híbridas californianas, particularmente en el siete días, la etapa en la que los ácaros normalmente intentan invadir.

“Lo que más me sorprendió fue que las diferencias aparecieron incluso en la etapa larvaria”, señaló Chong-Echavez. “Esto sugiere que el mecanismo de resistencia puede ser más profundo que algún tipo de comportamiento y puede estar genéticamente integrado en las propias abejas”.

Esta distinción es crucial. Si la resistencia es conductual, las abejas pueden ser entrenadas o seleccionadas en función de cómo actúan. Sin embargo, si la resistencia está codificada genéticamente durante la etapa larval, se abre la puerta a la cría de poblaciones de abejas más resistentes que estén biológicamente equipadas para defenderse desde el momento en que se desarrollan.

Por qué esto es importante para el futuro

A medida que las poblaciones mundiales de polinizadores enfrentan una presión cada vez mayor por el cambio climático y la pérdida de hábitat, es esencial encontrar formas sostenibles y no químicas de controlar los parásitos. Este estudio sugiere que el “secreto” para proteger a nuestros polinizadores agrícolas más importantes puede residir en la diversidad genética de las poblaciones híbridas.

Al comprender y aprovechar potencialmente estas defensas genéticas naturales, los científicos y apicultores pueden reducir la dependencia de la industria de los productos químicos y construir colonias de abejas más robustas y autosostenibles.