Dame Maggie Smith: Cómo un ícono nacido en Londres redefinió el escenario y la pantalla

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Ha caído el telón sobre una de las figuras más formidables del teatro británico. Dame Maggie Smith, nacida como Margaret Natalie Smith en Ilford, Essex, el 28 de diciembre de 1934, murió en Londres el 27 de septiembre de 2024. Durante más de seis décadas, fue la maestra indiscutible de la sincronización, pronunciando líneas con tal intensidad nerviosa e ingenio ácido que el público contuvo la respiración. Ella no se limitó a actuar; diseccionó personajes con precisión quirúrgica.

Su ascenso no fue inmediato, pero sí innegable. El avance se produjo en Broadway con New Faces of 1956. A partir de ahí, pasó por papeles teatrales fundamentales en The Rehearsal (1961) y Mary, Mary (1963). Luego vino la Compañía Nacional de Teatro. Allí, estuvo junto a Laurence Olivier en Otelo en 1964. Esa producción se filmó en 1965, consolidando su estatus como una fuerza dramática seria mucho antes de que las lentes de las cámaras de Hollywood desviaran su mirada.

La filmografía que definió una época

Cuando la gente pregunta sobre su legado cinematográfico, las respuestas suelen comenzar con La flor de la señorita Jean Brodie (1969). Ese papel le valió el Premio de la Academia a la Mejor Actriz. Fue una actuación de aristas afiladas y vulnerabilidades ocultas. Siguió ese triunfo con Viajes con mi tía (1972) y California Suite (1978), por la que obtuvo un segundo Oscar.

Su carrera no se detuvo. En 1987, dio un giro inquietante en La pasión solitaria de Judith Hearne. Pero para una generación de fans más jóvenes, ella es inseparable del mundo mágico. Como la profesora McGonagall en la serie Harry Potter (2001-2011), aportó una gravedad severa y maternal a la franquicia. Su presencia ancló el caos mágico. Ella hizo que lo imposible pareciera mundano y lo mundano, peligroso.

Dominio televisivo y triunfos escénicos

La televisión le ofreció otro lienzo. Downton Abbey (2010-15) se convirtió en un fenómeno global, y la interpretación de Smith de la mordaz Violet Crawley, condesa viuda de Grantham, fue la columna vertebral del programa. Ella no sólo interpretó el papel; ella lo convirtió en un arma. Su actuación le valió tres premios Primetime Emmy en 2011, 2012 y 2016. Era raro que una leyenda del teatro dominara tanto la pantalla chica, pero lo hizo.

De vuelta al escenario, su currículum parece una clase magistral del teatro británico. Protagonizó El camino del mundo (1985), mostrando su dominio de la comedia de la Restauración. Luego vino Lettice y Lovage (1990). El papel le valió un premio Tony. Fue un testimonio de su capacidad para equilibrar lo absurdo con una profunda verdad emocional.

Deja atrás un cuerpo de trabajo que abarca géneros, medios y generaciones. Pocos actores alcanzan el nivel de respeto que ella tuvo. Son pocos los que lo mantienen durante tanto tiempo. Su voz, su mirada, su pausa antes del remate: ahora son parte del archivo cultural.