Durante décadas, el Índice de Masa Corporal (IMC) ha sido el estándar de oro para determinar si una persona tiene sobrepeso u obesidad. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que esta métrica común podría estar fallando cuando se trata de predecir uno de los “asesinos silenciosos” más peligrosos: la hipertensión (presión arterial alta).
Investigadores de Finlandia y Estados Unidos han propuesto una alternativa más sencilla y eficaz: la relación cintura-altura (WHtR).
El defecto del modelo de IMC
El problema fundamental del IMC es su falta de matices. El IMC calcula el peso de una persona en relación con su altura, pero no puede distinguir entre masa muscular y grasa corporal.
Esta distinción es fundamental para la salud cardiovascular. Por ejemplo, un atleta con alta densidad muscular podría clasificarse como “obeso” según los estándares del IMC, aunque posea poca grasa corporal y un riesgo cardiovascular mínimo. Por el contrario, un individuo puede tener un IMC “normal” pero tener una cantidad significativa de grasa visceral alrededor de su abdomen, el tipo de grasa que contribuye directamente a la enfermedad metabólica.
Como explica el epidemiólogo Mahidere Ali de la Universidad del Este de Finlandia, el IMC a menudo no logra aislar la influencia de la masa grasa porque la masa muscular “confunde” los resultados, oscureciendo potencialmente la verdadera relación entre la composición corporal y la hipertensión.
Por qué gana la relación cintura-altura
El estudio, que analizó datos de más de 19.000 adultos y niños, encontró que el WHtR es un indicador mucho más preciso del riesgo de hipertensión. Los investigadores clasificaron a los participantes en tres grupos: grasa normal, alto contenido de grasa y exceso de grasa.
Los resultados fueron sorprendentes en comparación con el IMC:
- Predicción de la hipertensión: Las personas en la categoría de “exceso de grasa” tenían 161 % más probabilidades de sufrir hipertensión en comparación con aquellos con niveles normales de grasa. Por el contrario, la métrica del IMC no mostró una asociación significativa con la hipertensión en sus grupos con sobrepeso u obesidad.
- Predicción de la presión arterial elevada: Las personas con exceso de grasa tenían un 91 % más de probabilidades de tener presión arterial elevada, superando la probabilidad del 71 % predicha por el IMC.
Al centrarse en la cintura, el WHtR mide la adiposidad (grasa corporal) de forma más directa, que es una de las principales causas de los problemas de presión arterial, la diabetes tipo 2 y la enfermedad del hígado graso.
Una solución escalable para la salud pública
Las implicaciones de este cambio son significativas para los sistemas de salud globales. Tanto Estados Unidos como otras naciones desarrolladas están luchando actualmente con la doble carga de la obesidad y la hipertensión no controladas.
El WHtR ofrece varias ventajas para la gestión sanitaria a gran escala:
– Simplicidad: Sólo requiere una cinta métrica y la altura de una persona.
– Accesibilidad: Es una herramienta económica que se puede utilizar en cualquier lugar, desde los consultorios médicos hasta el hogar.
– Detección temprana: Debido a que señala el riesgo con mayor precisión, permite una intervención médica y cambios de estilo de vida más tempranos.
“WHtR es una herramienta simple y escalable que puede fortalecer la detección temprana y mejorar la detección del riesgo cardiovascular relacionado con la adiposidad”, dice Ali.
Conclusión
Si bien el IMC sigue siendo el estándar clínico por ahora, la evidencia sugiere que avanzar hacia la relación cintura-altura podría proporcionar una imagen mucho más clara de la salud metabólica. Al centrarse en dónde se almacena la grasa en lugar de solo cuánto pesa una persona, los proveedores de atención médica pueden predecir y prevenir mejor enfermedades cardiovasculares potencialmente mortales.
