Cómo Bela Lugosi se convirtió en el ícono original de Drácula

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Bela Lugosi no era sólo un actor. Era todo un estético. Nacido como Blasko Béla Ferenc Dezsö en Lugos, Hungría, el 20 de octubre de 1882, tenía un fuerte acento y un aire aristocrático del que Hollywood no se cansaba. ¿Esa combinación específica? Definió su carrera. Definió su legado.

No empezó en Hollywood. Empezó en Budapest. De 1913 a 1919 Lugosi actuó allí con el Teatro Nacional. Luego se mudó a Alemania, donde apareció en películas mudas antes de cruzar finalmente el Atlántico. Llegó a Estados Unidos en 1921. El resto, como dicen, es historia de terror.

La transición del escenario a la pantalla

Lugosi no tropezó con la fama. Él lo talló. En 1927 dirigió y protagonizó la producción teatral de Drácula en Nueva York. Fue un gran éxito. El papel le sentaba perfecto. Su presencia inquietante y su marcado acento hacían que el Conde Drácula fuera aterrador de una manera nunca antes vista.

Entonces, cuando Universal Pictures dio el salto al cine, no miraron muy lejos. Lugosi repitió el papel en la película de 1931 Drácula. Se convirtió en su actuación característica. Pero no fue su única incursión en lo macabro.

Una filmografía de monstruos

Lugosi no se ciñó a un solo personaje por mucho tiempo. Se diversificó. Se convirtió en un elemento básico del cine de terror clásico. Su filmografía se lee como un álbum de grandes éxitos para los fanáticos del gótico.

  • The Black Cat (1934): Un favorito de culto que muestra su alcance más allá de simplemente interpretar al Conde.
  • La marca del vampiro (1935): otra entrada temprana de terror.
  • El hijo de Frankenstein (1939): Interpretó al jorobado Ygor. Un giro memorable.
  • Frankenstein conoce al hombre lobo (1943): Cruzó al Universo Universal de Monstruos.
  • The Body Snatcher (1945): Un papel valiente y menos glamoroso que demostró que podía manejar dramas serios.

Estaba en todas partes. Y luego ya no lo fue.

El trágico final de una estrella

La trayectoria profesional de Lugosi siguió una pronunciada pendiente descendente. A medida que sus días de protagonista se desvanecieron, también lo hizo su cuenta bancaria. Cayó en la pobreza y la oscuridad. Los estudios dejaron de llamar.

Tomó lo que pudo conseguir. Películas independientes de bajo presupuesto. Películas de serie B que apenas llegaron a los cines. Estaba muy lejos del glamour de los años treinta. Sin embargo, siguió trabajando. Siguió actuando.

Su lugar de descanso final cuenta toda la historia. Bela Lugosi murió en Los Ángeles, California, el 16 de agosto de 1956. Fue enterrado con la larga capa negra que había usado en Drácula. Fue un final apropiado. Una pose final.

Murió con el traje que lo hizo inmortal.