Un ensayo clínico dirigido por el University College London (UCL) y el UCLH ha revelado un enfoque potencialmente transformador para el tratamiento de tipos específicos de cáncer de intestino. Al administrar inmunoterapia antes de la cirugía, en lugar del método tradicional de quimioterapia después de la cirugía, los investigadores han observado que los pacientes permanecen libres de cáncer durante casi tres años.
Un cambio en la estrategia de tratamiento
Los hallazgos del ensayo clínico NEOPRISM-CRC, presentados en la Reunión Anual de la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR) de 2026, se centran en un subtipo específico de cáncer: MMR deficiente/MSI-cáncer de intestino alto. Si bien esto representa sólo entre el 10% y el 15% de los casos de cáncer de intestino, representa un grupo crítico donde los tratamientos tradicionales a menudo tienen dificultades.
En este ensayo, los pacientes con cáncer en etapa dos o tres recibieron un tratamiento de nueve semanas con pembrolizumab (un fármaco de inmunoterapia) antes de su procedimiento quirúrgico. Los resultados han sido sorprendentes:
- Alta tasa de éxito: el 59 % de los pacientes no mostraron cáncer detectable después del tratamiento y la cirugía.
- Remisión duradera: Después de 33 meses de seguimiento, ningún paciente del estudio ha experimentado una recurrencia.
- Comparación con la atención estándar: Según los protocolos estándar actuales (cirugía seguida de quimioterapia), se espera que aproximadamente el 25% de los pacientes en esta categoría recaigan dentro de tres años.
Medicina de precisión: predecir el éxito mediante análisis de sangre
Más allá de simplemente demostrar que el tratamiento funciona, el estudio ha abierto las puertas a la oncología personalizada. Los investigadores han desarrollado análisis de sangre especializados diseñados para monitorear el “ADN tumoral circulante”.
Esto permite a los médicos alejarse del enfoque de “talla única”. Al analizar muestras de sangre y perfiles inmunológicos del tejido tumoral, los médicos ahora pueden:
1. Detecte signos tempranos de éxito: Si el ADN del tumor desaparece de la sangre, es un fuerte indicador de remisión a largo plazo.
2. Adaptar la intensidad del tratamiento: Los médicos pueden identificar qué pacientes están respondiendo bien y pueden requerir un seguimiento menos agresivo, frente a aquellos con alto riesgo que necesitan una intervención más intensiva.
“Lo que es particularmente interesante es que ahora podremos predecir quién responderá al tratamiento mediante análisis de sangre personalizados… Esto podría ayudarnos a identificar a los pacientes a los que les va bien frente a los que necesitan tratamiento adicional”. – Dr. Kai-Keen Shiu, investigador jefe
El impacto humano: un estudio de caso en recuperación
Los datos clínicos se reflejan en las experiencias de los participantes del ensayo. Christopher Burston, un paciente de 73 años diagnosticado con cáncer en etapa 3, participó en el ensayo después de un examen de rutina.
Después de tres dosis de inmunoterapia, su equipo quirúrgico notó que el tumor “prácticamente se había derretido”. Casi tres años después, Burston sigue libre de cáncer y ha regresado a sus actividades diarias normales, lo que destaca el potencial de este método para mejorar significativamente la calidad de vida al reducir la necesidad de quimioterapia postoperatoria intensa.
Por qué esto es importante
El cáncer de intestino es el cuarto cáncer más común en el Reino Unido, con 44.000 casos nuevos al año. Si bien la detección temprana (Etapa 1) ofrece altas tasas de supervivencia, los diagnósticos de las Etapa 3 y 4 presentan desafíos mucho mayores.
El ensayo NEOPRISM-CRC sugiere que para el subtipo alto de MSI, la inmunoterapia preoperatoria puede no ser sólo una alternativa, sino un método superior para lograr el control de la enfermedad a largo plazo y prevenir la recurrencia que a menudo sigue a la intervención quirúrgica estándar.
Conclusión: Al utilizar inmunoterapia antes de la cirugía y aprovechar análisis de sangre personalizados para monitorear el progreso, este nuevo enfoque ofrece una vía altamente efectiva, duradera y personalizable para pacientes con perfiles genéticos específicos de alto riesgo de cáncer de intestino.






























