La desaparición del diseño: cuando decir adiós a los materiales es algo bueno

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El mundo del diseño se enfrenta a un ajuste de cuentas. A medida que el cambio climático se acelera y los recursos disminuyen, algunos materiales están desapareciendo… y en algunos casos, eso no es malo. La disminución de determinadas sustancias indica un alejamiento de prácticas insostenibles hacia alternativas más responsables.

Las tradiciones en desaparición

Algunos materiales que desaparecen representan una pérdida de patrimonio cultural. La tela de corteza Kapa, elaborada a partir de árboles wauke hawaianos, es un ejemplo. Tanto los árboles como los conocimientos tradicionales que rodean su uso se están desvaneciendo. De manera similar, el caracol marino Plicopurpura pansa de la costa del Pacífico de México, históricamente utilizado por las comunidades indígenas por su vibrante tinte violeta, también está en declive. Estas pérdidas ponen de relieve cómo las presiones ambientales afectan no sólo a los ecosistemas, sino también a prácticas culturales profundamente arraigadas. Esto es importante porque subraya la interconexión entre la salud ambiental y las tradiciones humanas.

La purga de los “productos químicos eternos”

Sin embargo, no todas las caídas materiales son trágicas. En agosto, Illinois aprobó una ley que prohíbe las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en los productos para 2032, y otros estados siguieron su ejemplo. Los PFAS, desarrollados a principios del siglo XX, fueron inicialmente aclamados como un gran avance: hicieron que los utensilios de cocina fueran antiadherentes, las cajas de pizza resistentes a la grasa y la ropa impermeable.

¿El problema? Los PFAS son “químicos eternos”. No se descomponen en el medio ambiente y se acumulan tanto en los ecosistemas como en los cuerpos humanos, lo que plantea importantes riesgos para la salud. La lucha contra las PFAS representa un paso crucial hacia la eliminación gradual de los contaminantes persistentes: una victoria para la salud pública y la protección del medio ambiente.

La desaparición de las PFAS es una elección deliberada, no una pérdida inevitable. Es una señal de que finalmente estamos reconociendo el costo real de ciertos materiales y dando prioridad a la sostenibilidad a largo plazo sobre la conveniencia a corto plazo.

El panorama cambiante de los materiales de diseño está obligando a tener en cuenta lo que elegimos conservar y lo que dejamos ir. Algunas pérdidas son tristes recordatorios de la erosión cultural, mientras que otras son pasos necesarios hacia un futuro más saludable y sostenible.