Una estrella masiva en la galaxia de Andrómeda aparentemente ha desaparecido, no en una espectacular explosión de supernova como se esperaba, sino a través de un colapso directo en un agujero negro. Esta es una observación rara y significativa porque la mayoría de los agujeros negros se forman después de que las estrellas detonan, lo que convierte a esta potencial “supernova fallida” en un evento cósmico inusual.
La estrella desaparecida
En 2014, los astrónomos observaron una estrella llamada M31-2014-DS1, aproximadamente 20 veces la masa de nuestro sol. Se iluminó brevemente antes de atenuarse dramáticamente entre 2017 y 2020. La hipótesis inicial era que este desvanecimiento indicaba una supernova fallida: una estrella que colapsa directamente en un agujero negro sin el final explosivo habitual. Sin embargo, no se detectó ninguna radiación de rayos X esperada, lo que pone en duda esta teoría.
Nueva evidencia del telescopio James Webb
Observaciones recientes del Telescopio Espacial James Webb (JWST) y el Observatorio de Rayos X Chandra confirman la desaparición de la estrella. Donde una vez brilló M31-2014-DS1, ahora solo hay un objeto rojo tenue, aproximadamente un 8% más brillante que la estrella original, rodeado de polvo en rápida expansión. Esto se alinea con las consecuencias previstas de una supernova fallida.
Explicaciones alternativas: fusiones estelares
Si bien el escenario de la supernova fallida es convincente, existe otra posibilidad: la estrella no colapsó sola. Es posible que se haya fusionado con otra estrella, produciendo una nube de polvo y oscurecimiento similar. Ambos eventos son raros, pero los datos observacionales no favorecen definitivamente a uno sobre el otro.
“Las predicciones sobre cómo se verá una supernova fallida se superponen de manera bastante significativa con lo que podríamos esperar de dos estrellas que chocan y producen grandes cantidades de polvo”, dice Emma Beasor de la Universidad John Moores de Liverpool.
Por qué esto es importante
La desaparición de estrellas masivas no se comprende bien. Durante décadas, las búsquedas arrojaron resultados ambiguos. El poder de los telescopios modernos permite ahora a los astrónomos avanzar. Confirmar el mecanismo detrás de este evento revelará uno de los destinos finales de las estrellas masivas. La ausencia de radiación de rayos X dificulta confirmar la existencia del agujero negro, pero los estudios continuos proporcionarán respuestas definitivas.
La capacidad de estudiar estrellas tan descoloridas con telescopios como el JWST es clave. Es una “manera de hacerlo del gato de Cheshire”, lo que significa que la estrella desaparece dejando solo rastros. En última instancia, esta observación resalta la naturaleza dinámica y a veces impredecible de la evolución estelar.






























