Se restablece el contacto del satélite europeo del eclipse solar después de un mes de silencio

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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha restablecido con éxito la comunicación con su satélite Coronagraph Proba-3, que quedó fuera de línea a mediados de febrero. El satélite está diseñado para crear eclipses solares artificiales en órbita, lo que permite a los científicos estudiar la corona solar, la tenue atmósfera exterior que normalmente queda oscurecida por el brillo del sol.

Descripción general y propósito de la misión

Proba-3 consta de dos naves espaciales: el Coronagraph y el Occulter. El Occulter actúa como una sombrilla colocada con precisión, bloqueando la luz solar directa mientras el Coronógrafo observa la corona. Esta técnica es crucial porque, de lo contrario, las delicadas características de la corona se pierden en el resplandor. La misión se lanzó en diciembre de 2024 desde la India y se basa en un posicionamiento extremadamente preciso; Los dos satélites mantienen una separación de aproximadamente 500 pies (150 metros) con precisión milimétrica.

La anomalía y la recuperación

El mes pasado, una anomalía inexplicable hizo que el Coronógrafo guardara silencio. Según la ESA, esto provocó una pérdida de control de orientación e impidió que la nave espacial entrara en un modo seguro y estable. Si cualquiera de los satélites falla, toda la misión está en riesgo, lo que hace que la recuperación sea un alivio significativo para el equipo.

El 19 de marzo, la estación terrestre de la ESA en España recibió datos de telemetría que confirmaban que el Coronógrafo ahora está estable y funcionando en modo seguro. Los datos incluyen lecturas de voltaje y temperatura, lo que indica que el satélite está funcional pero requiere una evaluación adicional.

Próximos pasos

El equipo Proba-3 está realizando controles sanitarios exhaustivos para evaluar los posibles daños sufridos durante el incidente. Si bien el satélite está estable, determinar si puede reanudar sus operaciones normales requerirá un análisis exhaustivo.

El restablecimiento del contacto con el coronógrafo es un paso fundamental para garantizar la continuación de esta misión única, que proporciona datos invaluables sobre la atmósfera exterior del sol.

El éxito pone de relieve los desafíos de las operaciones en el espacio profundo, donde incluso breves pérdidas de comunicación pueden amenazar esfuerzos científicos complejos.