De la órbita a la carrera de obstáculos: el plan de la NASA para probar la resiliencia de los astronautas después del aterrizaje

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Inmediatamente después del aterrizaje de la misión Artemis II, la tripulación de la NASA (el comandante Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen) se enfrentará a un desafío físico agotador. En lugar de descansar después de su descenso a través de la atmósfera terrestre, los astronautas serán sometidos a una serie de pruebas fisiológicas intensivas diseñadas para responder una pregunta crítica: ¿Con qué rapidez pueden los humanos recuperar la fuerza y la coordinación necesarias para la exploración lunar después de regresar del espacio?

El desafío del reingreso y la gravedad

Cuando los astronautas pasan largos períodos en microgravedad, sus cuerpos sufren cambios significativos. Los músculos se atrofian, la capacidad aeróbica disminuye y el sistema vestibular (el mecanismo del oído interno responsable del equilibrio) se desincroniza con la gravedad de la Tierra.

Si bien las misiones de larga duración en la Estación Espacial Internacional (ISS) están bien documentadas, la misión Artemis II proporciona un conjunto de datos único para tránsitos lunares más cortos y de alta intensidad. Los científicos de la NASA están particularmente preocupados por el “período de transición” entre la ingravidez y las pesadas exigencias físicas de los paseos lunares o la exploración de Marte.

“No queremos poner a los astronautas en una posición en la que se queden varados con un traje espacial, pidiéndoles que realicen tareas que probablemente estén por encima de sus capacidades fisiológicas”, advierte Jason Norcross, científico principal que dirige la investigación.

Simulando la Luna con ARGOS

Para cerrar la brecha entre la Tierra y la Luna, los investigadores del Centro Espacial Johnson de la NASA utilizarán el Sistema de descarga de gravedad de respuesta activa (ARGOS). Esta grúa robótica especializada puede levantar una parte del peso de un astronauta, simulando eficazmente diferentes entornos gravitacionales.

Para este estudio, el sistema se calibrará a la gravedad lunar (una sexta parte de la atracción de la Tierra). Las pruebas se dividirán en dos fases principales:

1. El simulacro de escape de emergencia

A las pocas horas del aterrizaje, la tripulación realizará un simulacro de escape de la cápsula. Esto implica:
– Sentarse en decúbito supino.
– Desplegar y subir una escalera.
– Cargar una mochila pesada al hombro y caminar una distancia determinada.

Esta fase prueba si una tripulación puede realizar maniobras para salvar vidas inmediatamente después de la desorientación del reingreso.

2. El EVA Lunar Simulado (Actividad Extravehicular)

Al día siguiente, los astronautas se pondrán trajes espaciales de EVA de alta resistencia y prendas de refrigeración líquida. Conectados a la grúa ARGOS, recorrerán una carrera de obstáculos de 40 minutos diseñada para imitar los rigores de un paseo lunar:
Navegación: Bajar escaleras y atravesar terrenos inestables y rocosos.
Tareas técnicas: Agacharse, ponerse en cuclillas y realizar movimientos de precisión para imitar la conexión de líneas eléctricas y de fluidos.
Trabajo físico: Llevar bolsas de 30 libras por terreno irregular y usar herramientas para picar muestras de roca.
Resistencia: Una caminata final de media milla en cinta con pendientes extremas (superiores al 20%) para poner a prueba la recuperación cardiovascular.

Por qué es importante esta investigación

Los datos recopilados de estas pruebas son más que solo académicos; es inteligencia de misión crítica. Al rastrear la frecuencia cardíaca, el gasto de energía y los tiempos de finalización de tareas, la NASA puede construir un modelo predictivo para el desempeño de los astronautas.

Comprender la “curva de recuperación” (el tiempo que tarda un cuerpo en estabilizarse después de los cambios de gravedad) permitirá a los planificadores de la misión:
– Determinar la seguridad de las excursiones lunares inmediatas.
– Programe tareas de alta intensidad para cuando los astronautas sean más capaces físicamente.
– Diseñar mejores protocolos para futuras misiones a Marte, donde los riesgos de agotamiento físico son aún mayores.


Conclusión
Al empujar a la tripulación Artemis II a través de estos entornos lunares simulados, la NASA está recopilando los datos esenciales necesarios para garantizar que la próxima generación de exploradores pueda moverse de forma segura y eficaz en las superficies de otros mundos.