Venus revela su primer tubo de lava, ofreciendo pistas sobre la evolución planetaria

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Venus, a menudo llamado el planeta hermano de la Tierra debido a su tamaño y proximidad similares, continúa sorprendiendo a los científicos con características geológicas previamente ocultas. Un tubo de lava recientemente descubierto, el primero jamás detectado en el planeta, proporciona información fundamental sobre la formación y la actividad volcánica de Venus. Este hallazgo, publicado en Nature Communications el 9 de febrero, fue posible gracias a un nuevo análisis de los datos de radar recopilados por la sonda Magellan de la NASA a principios de los años 1990.

Revelando estructuras ocultas

El descubrimiento se centra en un “tragaluz” colapsado en el techo de un tubo de lava, que revela una cavidad subterránea debajo de la superficie de Venus. Este tragaluz fue identificado cerca de Nyx Mons, un enorme volcán en escudo. El análisis sugiere que el tragaluz colapsado tiene aproximadamente 150 metros de profundidad y se abre hacia un tubo de lava de al menos 375 metros de profundidad. Los investigadores estiman que el tubo de lava completo podría ser significativamente más ancho, alcanzando potencialmente hasta un kilómetro de diámetro, lo que lo haría más grande que estructuras similares encontradas en la Tierra, Marte o incluso la Luna de la Tierra.

Implicaciones para futuras misiones

El descubrimiento está preparado para influir en las próximas misiones a Venus, incluidas VERITAS de la NASA y EnVision de la Agencia Espacial Europea, cuyo lanzamiento está previsto para antes de junio de 2031. Estas sondas llevarán sistemas de radar avanzados capaces de mapear la superficie de Venus con mayor resolución de la que se podía lograr anteriormente. Esto permitirá a los científicos localizar tubos de lava adicionales y estudiar más a fondo la historia geológica del planeta.

Por qué son importantes los tubos de lava

Los tubos de lava se forman cuando la capa exterior de un flujo de lava se enfría y endurece, mientras la roca fundida continúa fluyendo debajo de la superficie. Estos tubos pueden extenderse por millas y ofrecer entornos estables y protegidos. En otros cuerpos como la Luna y Marte, se consideran sitios potenciales para futuros hábitats humanos, brindando protección contra la radiación y los micrometeoritos.

El entorno de Venus, sin embargo, es mucho menos hospitalario; con una presión atmosférica 93 veces mayor que la de la Tierra y temperaturas superficiales lo suficientemente altas como para derretir el plomo, la exploración humana sigue siendo lejana. Aún así, estudiar los tubos de lava del planeta nos ayuda a comprender los procesos que dan forma a los planetas rocosos en todo el sistema solar.

Legado duradero de Magallanes

El hecho de que este descubrimiento proviniera de datos de décadas de antigüedad subraya el valor duradero de la misión Magallanes y el progreso en las técnicas de análisis de datos. La científica planetaria Anna Gülcher señala que “todavía estamos extrayendo nuevos conocimientos de los datos de Magallanes, que se recopilaron hace más de tres décadas”. Esto resalta la continua relevancia de exploraciones pasadas y el potencial de nuevos descubrimientos a medida que avanza la tecnología.

La detección de este primer tubo de lava venusino sugiere que muchos más permanecen ocultos bajo la densa capa de nubes del planeta, lo que promete una gran cantidad de nuevos conocimientos sobre la evolución geológica de Venus.