El horizonte moderno de la ciudad de Nueva York oscurece una historia profundamente conectada con su alguna vez enorme población de ostras. La periodista Grace Wade, que informa para New Scientist, destaca The Big Oyster: History on the Half Shell de Mark Kurlansky, un libro que reformula la evolución de la ciudad a través de la lente de sus criaderos de ostras. El libro revela que las ostras no eran sólo una fuente de alimento: eran fundamentales para la ecología, la economía e incluso la construcción de la ciudad.
Una fiesta para los colonos y los pueblos indígenas
Cuando los europeos llegaron por primera vez a principios del siglo XVII, encontraron ostras tan grandes que fueron descritas como “del tamaño de un pie”. El pueblo Lenape se había sustentado a base de ostras durante generaciones, dejando atrás enormes concheros (antiguos montones de conchas de ostras) que aún hoy aparecen durante la construcción del metro y las líneas ferroviarias. Esto no es sólo una curiosidad histórica; Ilustra cómo las ostras dominaban por completo el paisaje primitivo.
Del oasis natural a la jungla de hormigón
El trabajo de Kurlansky no se limita a relatar la abundancia de ostras. Traza cómo la ciudad de Nueva York pasó de ser un entorno natural moldeado por estos moluscos al denso paisaje urbano que conocemos hoy. El libro utiliza registros históricos, hallazgos arqueológicos e investigaciones meticulosas para mostrar cómo el crecimiento de la ciudad estuvo indisolublemente ligado a la explotación y eventual decadencia de sus criaderos de ostras.
La historia de las ostras de Nueva York es un recordatorio de que incluso las ciudades más modernas tienen huellas de su pasado natural, a menudo enterradas bajo capas de hormigón y acero.
The Big Oyster ofrece una perspectiva convincente y poco convencional sobre la historia urbana, lo que obliga a los lectores a reconsiderar cómo ven la ciudad. Es un testimonio del poder que tienen los detalles pasados por alto a la hora de dar forma a nuestra comprensión del presente. El libro subraya la idea de que la historia de la ciudad de Nueva York no es sólo una historia de ambición humana sino también de consecuencias ecológicas.




























