Una nueva investigación sugiere que el momento oportuno es fundamental a la hora de inducir el parto. Un estudio de más de 3.000 nacimientos encontró que las inducciones realizadas entre las 3 a. m. y las 9 a. m. acortaban significativamente los tiempos de parto (hasta seis horas en algunos casos) y reducían la probabilidad de cesáreas de emergencia.
Los ritmos naturales del cuerpo en juego
Durante décadas, los médicos han sabido que los partos inducidos suelen tardar más que los espontáneos, y que a veces duran más de 48 horas. Esto llevó a investigadores, entre ellos Hanne Hoffmann de la Universidad Estatal de Michigan, a investigar si alinear las inducciones con los ritmos circadianos naturales del cuerpo podría mejorar los resultados. La idea se basa en el hecho de que el parto espontáneo alcanza su punto máximo durante la noche, probablemente una adaptación evolutiva para minimizar las amenazas de los depredadores.
El estudio reveló que el parto inducido a las 5 de la mañana duraba en promedio 15 horas, mientras que las inducciones a las 11 de la noche duraban 21 horas completas. Esta diferencia no se trata sólo de comodidad; Los partos más prolongados aumentan el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé. Aproximadamente un tercio de los nacimientos en los países desarrollados ahora implican inducción, a menudo debido a embarazos retrasados, problemas de crecimiento fetal o rotura de membranas sin que haya comenzado el parto.
Por qué funciona temprano en la mañana: oxitocina y receptores
La clave puede estar en la capacidad de respuesta del cuerpo a la oxitocina, la hormona que impulsa las contracciones uterinas. Los receptores del útero parecen ser más sensibles a la oxitocina en las primeras horas de la mañana. La oxitocina sintética, utilizada en las inducciones, puede funcionar con el aumento hormonal natural del cuerpo, haciendo que las contracciones sean más efectivas. Como lo expresa Satchidananda Panda del Instituto Salk, “podría ser chocar los cinco con la fiesta matutina de oxitocina incorporada en el cuerpo”.
¿Quién se beneficia más?
Las madres primerizas y aquellas con un IMC más alto vieron los beneficios más significativos de la inducción matutina. Los investigadores planean realizar más estudios para comprender los mecanismos biológicos exactos en juego. El estudio no encontró un mayor riesgo de complicaciones, como los ingresos a la UCIN, lo que hace que la programación temprana sea un enfoque seguro y potencialmente eficaz.
Implicaciones para los hospitales y las investigaciones futuras
Si bien programar todas las inducciones entre las 3 a. m. y las 9 a. m. puede resultar poco práctico, los hospitales podrían priorizar este horario para las madres primerizas y los pacientes con sobrepeso. El estudio refuerza el creciente interés en la “cronoterapia” (alinear las intervenciones médicas con los ritmos circadianos) con investigaciones en curso en oncología, cardiología y psiquiatría que sugieren beneficios similares.
Los hallazgos respaldan la idea de que programar los procedimientos médicos para que coincidan con los ritmos naturales del cuerpo puede conducir a mejores resultados, ofreciendo una mejora simple y de bajo costo para el trabajo de parto y el parto.
