El depósito de carbono oculto de Brasil: el papel crucial de la sabana del Cerrado

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El Cerrado brasileño, una vasta sabana que cubre aproximadamente el 26% del país, alberga un secreto climático sorprendente. Una nueva investigación revela que este ecosistema, a menudo pasado por alto, almacena más carbono por unidad de área que la selva amazónica, un hecho crítico que a menudo no se incluye en la contabilidad global del carbono. No se trata sólo de biodiversidad; se trata de seguridad hídrica, regulación climática regional y el destino de los depósitos de carbono milenarios.

La superpotencia del carbono del Cerrado

Los humedales del Cerrado, alimentados por aguas subterráneas, acumulan carbono en sus suelos anegados a un ritmo seis veces mayor que la vegetación amazónica. Estos humedales funcionan como enormes sumideros de carbono y almacenan unas 1.200 toneladas métricas de carbono por hectárea. Para poner eso en perspectiva, si bien el suelo no es técnicamente “turba” según definiciones estrictas, contiene una densidad de carbono comparable debido a su gran volumen.

El estudio, publicado en New Phytologist, llena un importante vacío de datos en la investigación del ciclo del carbono tropical. Los investigadores excavaron profundamente, literalmente, extrayendo núcleos de suelo de metros de largo en siete sitios, revelando capas de carbono que se remontan a 20.000 años. Esta edad subraya la pérdida irreversible si estos ecosistemas se degradan.

Por qué esto importa ahora

Los humedales del Cerrado cubren aproximadamente el 8% del bioma (16,7 millones de hectáreas), pero su potencial de almacenamiento de carbono ha sido en gran medida ignorado en la contabilidad nacional de Brasil. Esta supervisión es fundamental porque los cambios en el uso de la tierra, la agricultura y el cambio climático ya están amenazando estos sistemas. El equipo de investigación descubrió que el 70% de las emisiones de los humedales ocurren durante la estación seca, lo que significa que las sequías podrían desencadenar una rápida liberación de carbono a medida que el suelo se seca.

Este no es un detalle académico. El Cerrado ya está bajo presión como “bioma de sacrificio”, absorbiendo demandas de uso de la tierra que de otro modo recaerían en la Amazonía mejor protegida. Esta dinámica es defectuosa, ya que los flujos de agua del Cerrado sostienen al Amazonas, lo que significa que su degradación socava el mismo bosque que debe proteger.

La brecha política

La ley brasileña ofrece cierta protección a los humedales, pero a menudo no salvaguarda las fuentes de agua que los sustentan. Sin una gestión integral del agua y regulaciones más estrictas sobre el uso de la tierra, el sumidero de carbono del Cerrado está en riesgo. La cuestión es urgente: estos ecosistemas están desapareciendo “silenciosamente, de manera invisible”, con poco reconocimiento por parte de los responsables políticos o de la comunidad científica mundial.

“Si perdemos en el Cerrado el carbono acumulado durante milenios, no podremos recuperarlo tan fácilmente”, dice la ecologista Amy Zanne.

Los hallazgos subrayan la necesidad de una mejor protección, incluidas leyes que reconozcan la conectividad de las aguas subterráneas y hagan cumplir el uso sostenible del agua. Ignorar el papel crucial del Cerrado no sólo acelerará el cambio climático regional sino que socavará los objetivos climáticos globales.