La mosca linterna manchada, una especie invasora de rápida expansión en Estados Unidos, parece haber obtenido una importante ventaja evolutiva al adaptarse a entornos urbanos, primero en China y ahora en sus nuevos territorios americanos. Investigaciones genómicas recientes revelan que la vida urbana puede haber preparado a estos insectos para una mayor resiliencia contra factores estresantes como el calor y los pesticidas, acelerando su expansión en el este de EE. UU.
El efecto incubadora evolutiva
Investigadores de la Universidad de Nueva York, dirigidos por el biólogo Fallon (Fang) Meng, descubrieron claras diferencias genéticas entre las poblaciones de mosca linterna manchada en las zonas urbanas y rurales de Shanghai, China. A pesar de estar a tan solo 30 kilómetros de distancia, estas poblaciones exhiben una marcada divergencia genética. Es probable que esto se deba al rango de vuelo limitado de los insectos, ya que requieren alimentación constante de plantas hospedadoras como el invasor árbol del cielo.
Las moscas linterna urbanas han desarrollado una mayor tolerancia al calor y una mayor capacidad para metabolizar toxinas, incluidos los pesticidas. Esta adaptación los prepara mejor para prosperar en ambientes contaminados y desafiantes.
Expansión de EE. UU.: un patrón que se repite
El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, encontró que las poblaciones de moscas linterna estadounidenses comparten las mismas adaptaciones genéticas observadas en sus homólogos urbanos chinos. Esto sugiere que las mismas presiones evolutivas –presentes en ciudades densamente pobladas– están impulsando su éxito en América del Norte.
Los investigadores identificaron tres eventos clave de “cuellos de botella” en la historia reciente de la mosca linterna. Estos incluyen: la rápida urbanización de Shanghai hace más de 170 años, la llegada del insecto a Corea del Sur en 2004 y su detección inicial en Pensilvania en 2014. Cada cuello de botella representa un período en el que se estableció una pequeña población fundadora, llevando consigo adaptaciones preexistentes para la supervivencia urbana.
Riesgos económicos y ecológicos
La mosca linterna moteada representa una importante amenaza económica. Un estudio de 2019 estimó que el diferencial descontrolado solo en Pensilvania podría costar 324 millones de dólares al año. Los insectos debilitan las plantas al chupar la savia y excretan un desecho azucarado que promueve el crecimiento de hollín. Incluso afectan la producción de miel, ya que las abejas a veces se alimentan de desechos azucarados en lugar de flores, lo que le da a la miel un sabor ahumado.
La adaptabilidad del insecto también genera preocupaciones sobre su capacidad para cambiar de huésped. Si bien prefiere el árbol del cielo, puede alimentarse de vides, lúpulo, arces y árboles frutales, lo que potencialmente altera la agricultura y la silvicultura.
Implicaciones para los esfuerzos de control
Según Zach Ladin, ecólogo de la Universidad de Delaware, estos nuevos datos genéticos podrían ser cruciales para frenar la propagación de la mosca linterna. Comprender qué genes contribuyen a la resistencia a las toxinas puede permitir estrategias de control químico más específicas, reduciendo el riesgo de generar más resistencia.
“Desde la perspectiva del control químico, ahora tenemos algunos genes a los que atacar, lo que podría ser importante para asegurarnos de que no solo estamos generando resistencia a ciertas sustancias químicas”, dice Ladin.
El estudio subraya la interconexión de la urbanización y la dinámica de las especies invasoras. Estas dos fuerzas principales a menudo se estudian por separado, pero sus efectos combinados pueden ser inesperadamente poderosos. La historia de la mosca linterna manchada es un crudo recordatorio de que comprender estas interacciones es vital para gestionar los riesgos ecológicos en un mundo que cambia rápidamente.






























