A pesar de más de una década de esfuerzos internacionales para proteger las especies de tiburones amenazadas, un nuevo estudio revela que el comercio ilegal de aletas de tiburón sigue siendo generalizado y persistente en todo el mundo. La investigación dirigida por los biólogos marinos Diego Cardeñosa de la Universidad Internacional de Florida y Demian Chapman, director del Programa de Investigación para la Conservación de Tiburones y Rayas del Laboratorio y Acuario Marino Mote, destaca una desconexión significativa entre las regulaciones y la realidad.
La magnitud del problema
El estudio, publicado en Science Advances, se centra en Hong Kong, un importante centro para el comercio de aletas de tiburón. Los investigadores descubrieron que aletas de 4 de 5 especies de tiburones reguladas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) se encuentran habitualmente en los mercados de Hong Kong, a pesar de que se ha informado de un comercio legal mínimo desde 2014.
El análisis genético descubrió disparidades alarmantes. El estudio encontró que había 70 veces más aletas de tiburón oceánico y 10 veces más aletas de tiburón martillo de lo que se esperaría según los informes legales.
Regulaciones CITES y sus limitaciones
En 2013, la comunidad mundial reconoció la gravedad del problema e impuso regulaciones comerciales a cinco especies de tiburones particularmente vulnerables: tres especies de tiburón martillo de gran tamaño (el festoneado, el liso y el grande), el marrajo sardinero y el tiburón oceánico. Estas regulaciones requieren que todo el comercio sea reportado y certificado para garantizar que no amenace la supervivencia de las especies.
Sin embargo, los investigadores observaron que “hay una enorme brecha entre lo que está escrito y lo que sucede en el mundo real”. La inclusión de estas especies en el Apéndice II de la CITES permite el comercio sólo si es legal, rastreable y sostenible. Sin embargo, la mayoría (81%) de los países que exportan aletas de tiburón nunca han informado sobre ningún comercio de estas especies incluidas en la lista, lo que sugiere fuertemente que existen exportaciones ilegales.
Metodología: Seguimiento de aletas mediante análisis de ADN
El estudio analizó registros comerciales y realizó extensos análisis de ADN en casi 20.000 muestras de aletas de tiburón recolectadas en los mercados entre 2014 y 2021. Este seguimiento genético ha revelado que el comercio ilegal se extiende por continentes e involucra a numerosas naciones pesqueras importantes. El equipo de investigación señaló a varios países sospechosos de participación de alto nivel en el comercio ilegal de aletas de tiburón, incluidos España, Taiwán, los Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Ghana y Brasil.
La amenaza a las poblaciones y ecosistemas de tiburones
Los tiburones martillo y los tiburones oceánicos de punta blanca están clasificados como en peligro crítico o vulnerables según la Lista Roja de la UICN. Su continua explotación plantea una amenaza crítica, empujando a las poblaciones al borde del colapso. Cardeñosa advierte que “estamos llegando a un importante punto de inflexión en el que, si la pesca y el comercio de estas especies no se reducen significativamente, estos tiburones desaparecerán”. Esta pérdida de depredadores vitales podría desestabilizar los ecosistemas marinos, lo que tendría consecuencias impredecibles y potencialmente dañinas para los humanos.
Llamado a una acción más enérgica
Los autores del estudio instan a la comunidad internacional a tomar medidas más enérgicas, pidiendo una mayor aplicación de los mecanismos de cumplimiento de la CITES, una mayor transparencia en el comercio y un seguimiento genético ampliado en toda la cadena de suministro. Chapman concluye que “arrojar luz sobre este problema es un paso importante hacia su solución” y enfatiza la necesidad de medidas más estrictas, como la posibilidad de una prohibición global del comercio del tiburón oceánico de punta blanca, que será considerada por la CITES en diciembre. Los hallazgos subrayan la urgencia de abordar las prácticas ilegales para salvaguardar las poblaciones de tiburones vulnerables y proteger la salud de nuestros océanos.
























