Una tendencia reciente en la comunicación científica ha dado un giro peculiar: utilizar unidades no convencionales para ilustrar fenómenos complejos. Los meteorólogos de Austin, Texas, por ejemplo, explicaron el peligro de media pulgada de lluvia helada afirmando que agregaría “aproximadamente 109,5 golden retrievers adultos” al peso de un árbol. Esta comparación vívida, aunque un poco absurda, resalta la pura fuerza de la acumulación de hielo, suficiente para colapsar ramas sobre líneas eléctricas.
La cuestión es clara: incluso cantidades aparentemente pequeñas de hielo pueden causar daños importantes. Lo absurdo reside en la precisión de la unidad; 109,5 perros perdigueros no es una estimación aproximada, sino una cantidad inquietantemente exacta. Esto ilustra con qué facilidad podemos malinterpretar los datos cuando se presentan de una manera demasiado específica pero sin sentido.
Puntos ciegos geográficos de la IA
Mientras tanto, la inteligencia artificial sigue tropezando con hechos básicos. Cuando se le preguntó qué países terminan en “nada”, una IA declaró con seguridad que ninguno lo termina, a pesar de que Canadá y Granada cumplían con los criterios. Este error no es sólo un problema técnico; revela las limitaciones de la IA en el manejo de matices lingüísticos y conocimiento del mundo real.
La negativa inicial de la IA a reconocer a Canadá subraya un problema más amplio: los sistemas de IA a menudo carecen de sentido común y se basan únicamente en la coincidencia de patrones, lo que lleva a conclusiones ilógicas. Los intentos posteriores de corregir la IA generaron mayor confusión: el sistema afirmaba que Uganda también termina en “ada” e inventaba un país ficticio, “Wakanada”.
La tendencia sin sentido del “6-7”
Sumándose a la mezcla de rarezas, una moda viral entre los jóvenes implicaba decir repetidamente “seis siete” con una voz cantarina. El origen de la frase se remonta a una canción de Skrilla donde parece no tener ningún propósito claro. Esto ejemplifica cómo las tendencias sin sentido pueden ganar fuerza en línea, impulsadas por memes y repeticiones en lugar de cualquier significado subyacente.
Sin embargo, ha surgido una posible explicación de una publicación de Instagram ahora no verificada que sugiere que “6-7” podría ser la respuesta a la pregunta fundamental sobre la vida, el universo y todo, mal calculada por una IA como un problema de multiplicación. Esto hace eco de La Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, donde la respuesta es 42 pero la pregunta sigue siendo desconocida.
En conclusión, estas anécdotas demuestran una desconexión cada vez mayor entre la comunicación científica, las capacidades de la IA y las tendencias culturales. Ya sea midiendo el hielo en los golden retrievers, los errores geográficos de la IA o lo absurdo de las frases virales, el mundo continúa encontrando formas nuevas e inesperadas de ilustrar las complejidades de la existencia moderna.



























