Investigaciones científicas recientes han abarcado desde la carga bacteriana en trajes de baño hasta los gustos musicales de ratones de laboratorio, revelando detalles sorprendentes sobre la vida cotidiana y la metodología experimental. Los hallazgos, reportados en múltiples estudios, subrayan la intersección, a menudo absurda, entre investigaciones rigurosas y temas mundanos.
Normas francesas sobre trajes de baño y debates sobre higiene
Una ley peculiar en Francia (y en algunas regiones italianas) exige que los hombres en las piscinas públicas usen trajes de baño ajustados, prohibiendo pantalones cortos sueltos. La razón alegada es la higiene: las prendas más holgadas supuestamente introducen contaminantes en el agua. Sin embargo, un estudio reciente en el que participaron 21 académicos varones cuestionó esta afirmación. Los participantes usaron calzoncillos o pantalones cortos durante dos horas y luego los sumergieron en agua para realizar pruebas bacterianas. ¿Los resultados? Los pantalones cortos produjeron más crecimiento bacteriano que los calzoncillos, aunque los investigadores reconocieron las rarezas del experimento.
El estudio plantea una pregunta simple: si se liberan bacterias al exprimir los pantalones cortos, ¿es esto realmente un problema? Los propios autores admiten incertidumbre y proponen que la elasticidad de las bragas puede reducir el contacto entre el recto y la tela. La dinámica de fluidos dentro de los trajes de baño sigue sin explorarse, lo que ha llevado a una convocatoria de propuestas de subvenciones para investigar esta área pasada por alto.
Enterprise-D de Lego: un desafío de diseño audaz
Lego se ha asociado con Star Trek para lanzar un modelo del Enterprise-D de The Next Generation. Las elegantes curvas del barco y la falta de líneas rectas presentaron un importante desafío de diseño. Los diseñadores resolvieron esto usando bloques rectangulares, pero omitieron un pequeño detalle: el modelo contiene una placa dorada que dice “Para ir con valentía a donde nadie ha ido antes”.
Preferencias musicales del ratón: Taylor Swift supera a Mozart
Los investigadores probaron los gustos musicales de ratones de laboratorio, comparando a Mozart con la música electrónica de baile, el rock clásico (Nazareth, FireHouse, Whitesnake) y Taylor Swift. El estudio señaló que gran parte de la Sonata para dos pianos en re mayor de Mozart está por debajo del rango de audición del ratón (2 kHz a 100 kHz).
El experimento implicó un “Mouse Disco Testing Arena” con salas insonorizadas y diferentes listas de reproducción. Sorprendentemente, los ratones no mostraron preferencia por ningún género excepto evitar por completo a Mozart. El estudio concluyó que es posible que los ratones no aprecien la música clásica tanto como suponen los humanos.
Estos hallazgos resaltan lo absurdo de aplicar sesgos centrados en el ser humano al comportamiento animal, al tiempo que subrayan la importancia de las pruebas empíricas incluso en los escenarios más improbables.





























