La NASA se está preparando para lanzar Artemis II, su primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años. La misión, actualmente programada para febrero de 2026, representa un paso importante en la renovada carrera espacial y las ambiciones a largo plazo de Estados Unidos para la exploración lunar y marciana.
Detalles de la misión y tripulación
La tripulación Artemis II, formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman (comandante), Victor Glover, Christina Koch y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, probará los sistemas de soporte vital de la nave espacial Orion durante un vuelo de 10 días que los llevará a más de 4.000 millas más allá de la cara oculta de la Luna. La misión se planeó originalmente para noviembre de 2024, pero los retrasos retrasaron la fecha de lanzamiento prevista hasta 2026.
El contexto más amplio: una nueva carrera espacial
Este lanzamiento es importante no sólo para la NASA, sino también para la exploración espacial global. Estados Unidos compite directamente con la Administración Espacial Nacional de China, que ya ha logrado múltiples aterrizajes lunares sin tripulación y aspira a una misión tripulada para 2030. La Organización de Investigación Espacial de la India también ha hecho historia con un aterrizaje exitoso cerca del polo sur de la Luna.
La competencia se extiende más allá de las agencias nacionales; Empresas privadas como SpaceX también están acelerando sus ambiciones lunares e interplanetarias. Este renovado interés en la Luna surge de su potencial para el descubrimiento científico, la extracción de recursos y como trampolín para futuras misiones a Marte.
¿Qué sigue?
Actualmente, la NASA está preparando el cohete Space Launch System (SLS) y la nave espacial Orion para su transporte al Centro Espacial Kennedy. Está previsto un ensayo general húmedo para finales de enero, con la ventana de lanzamiento de febrero pendiente de las comprobaciones finales. Si tiene éxito, Artemis II sentará las bases para una presencia humana sostenida en la Luna, marcando un nuevo capítulo en la exploración espacial.
La misión Artemis II no se trata sólo de regresar a la Luna; es un paso crucial hacia el establecimiento de una base lunar a largo plazo y, en última instancia, la preparación para misiones tripuladas a Marte. Esto representa un cambio fundamental en la política espacial de Estados Unidos, alejándose de la exploración a corto plazo hacia una presencia y utilización de recursos sostenidas.




























