El ancestro tiranosaurio más grande conocido descubierto en Nuevo México

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Un fósil recientemente reexaminado de Nuevo México revela la existencia de un tiranosaurio gigante que vagó por América del Norte hace aproximadamente 74 millones de años, lo que lo convierte en el depredador más grande de su tiempo y potencialmente en uno de los primeros antepasados del icónico Tyrannosaurus rex. El descubrimiento desafía las suposiciones arraigadas sobre cuándo y dónde estos superdepredadores alcanzaron por primera vez un tamaño masivo.

Gigante temprano entre los tiranosaurios

El fósil, una única tibia desenterrada en la década de 1980, fue analizada recientemente por el paleontólogo Nicholas Longrich y sus colegas. El hueso data del período Campaniano tardío, significativamente anterior a la mayoría de los T. rex, que suelen aparecer en la última era del Maastrichtiano. A pesar de su antigüedad, las dimensiones de la tibia son sorprendentes: mide el 84% del largo y el 78% del ancho del T más grande conocido. Espécimen rex, apodado “Sue”.

Basándose en estas mediciones, los investigadores estiman que el dinosaurio pesaba alrededor de 5,2 toneladas, comparable a un gran elefante africano macho. Si bien es más pequeño que los tiranosáuridos más masivos, sigue siendo el depredador más grande encontrado en esta época. Este descubrimiento demuestra que los tiranosaurios gigantes evolucionaron antes de lo que se pensaba anteriormente.

Debate sobre los orígenes

El descubrimiento alimenta un debate en curso sobre los orígenes del Tyrannosaurus. Algunos paleontólogos proponen que el linaje se originó en Asia, mientras que otros defienden un origen norteamericano. El fósil de Nuevo México apoya la última hipótesis, sugiriendo que los tiranosaurios gigantes evolucionaron por primera vez en la masa continental del sur conocida como Laramidia, que eventualmente formó parte de la moderna América del Norte.

El equipo de Longrich enfatiza que esta teoría de los orígenes del sur es comprobable: si es cierta, nuevos descubrimientos de fósiles en el sur de Laramidia deberían revelar evidencia adicional de los primeros tiranosaurios. La edad de la tibia, confirmada mediante la datación radiométrica de capas de ceniza volcánica, indica claramente que existieron grandes tiranosáuridos en esta región durante el Campaniano tardío.

Posición evolutiva poco clara

Si bien la forma de la tibia la alinea más estrechamente con Tyrannosaurus que con otros tiranosáuridos conocidos como Bistahieversor, su posición exacta en el árbol evolutivo sigue sin estar clara debido al limitado material fósil. La estructura robusta del hueso, el eje recto y el extremo triangular del pie apuntan a una relación más estrecha con T. rex.

Sin embargo, los investigadores reconocen que se necesitan restos más completos, como un esqueleto completo o incluso dientes y huesos adicionales, para determinar definitivamente el lugar del dinosaurio en la familia de los tiranosaurios. Este descubrimiento subraya la importancia de continuar el trabajo paleontológico en Laramidia, ya que puede ser la clave para desentrañar la historia evolutiva de estos depredadores icónicos.

La aparición de tiranosáuridos gigantes antes de lo que se pensaba cambia drásticamente nuestra comprensión de su línea de tiempo evolutiva y orígenes geográficos. Investigaciones futuras prometen perfeccionar esta imagen, lo que podría confirmar que América del Norte es el lugar de nacimiento de estos depredadores superiores.