La búsqueda de computadoras cuánticas más potentes puede depender de una tecnología descartada hace décadas: los circuitos superconductores. Si bien en la década de 1980 se produjo un revuelo inicial en torno a estos componentes ultraeficientes, finalmente fueron dejados de lado por los chips convencionales que arrojan calor. Ahora, una nueva generación de investigadores está revisando este enfoque, con el potencial de mejorar drásticamente la escalabilidad y eficiencia de la computación cuántica.
La promesa olvidada de la superconductividad
En 1980, IBM invirtió mucho en tecnología superconductora, imaginando computadoras que minimizarían la pérdida de energía y maximizarían el rendimiento. Scientific American incluso presentó un circuito superconductor en su portada, señalando el potencial percibido de la tecnología. Sin embargo, la necesidad de mantener temperaturas extremadamente frías resultó demasiado costosa y poco práctica, lo que llevó a IBM a abandonar el esfuerzo en 1983. A pesar de este revés, los principios subyacentes siguieron siendo relevantes.
SEEQC: Devolviendo la superconductividad al primer plano
Una empresa, SEEQC, está reactivando activamente este enfoque. Sus instalaciones en el norte del estado de Nueva York continúan la investigación iniciada a partir del cerrado programa de computación superconductora de IBM. La empresa pretende aprovechar los chips superconductores para superar las limitaciones actuales en el diseño de computadoras cuánticas. Su proceso de fabricación implica colocar cuidadosamente capas de niobio metálico ultrafino sobre materiales dieléctricos, creando estructuras delicadas esenciales para las operaciones cuánticas.
El problema central: la eficiencia energética en la computación cuántica
Las computadoras convencionales pierden energía en forma de calor, volviéndose ineficientes a escala. Michael Frank, un científico informático, señaló que una computadora típica es esencialmente un calentador costoso con un pequeño efecto secundario computacional. Los componentes superconductores, sin embargo, transmiten electricidad con perfecta eficiencia, eliminando este desperdicio. El desafío consiste en mantener el frío extremo necesario para la superconductividad: sólo unos pocos grados por encima del cero absoluto.
La segunda oportunidad de la computación cuántica con los superconductores
Los superconductores resurgieron a finales de la década de 1990 con la creación del primer qubit superconductor. Esto marcó un cambio de replicar la computación convencional a explorar paradigmas computacionales completamente nuevos. Hoy en día, Google e IBM utilizan qubits superconductores en sus computadoras cuánticas más potentes, lo que demuestra posibles avances en la resolución de problemas científicos.
El cuello de botella: escalamiento de sistemas cuánticos
A pesar de estos avances, las computadoras cuánticas siguen limitadas por obstáculos prácticos de ingeniería. Agregar más qubits (los componentes fundamentales de la computación cuántica) requiere un aumento exponencial de los mecanismos de control y el cableado. La pura complejidad física genera calor, degrada el rendimiento del qubit y, en última instancia, limita la escalabilidad.
Solución de SEEQC: chips de control superconductores integrados
La innovación de SEEQC aborda este cuello de botella. Han desarrollado un chip que integra qubits superconductores con un circuito de control superconductor convencional. Este diseño elimina la necesidad de componentes voluminosos y de temperatura ambiente que consumen mucha energía y que actualmente dominan la arquitectura de las computadoras cuánticas.
Los beneficios clave incluyen:
- Calor reducido: Al mantener todos los componentes dentro del mismo entorno criogénico, el sistema minimiza la interferencia de calor externo.
- Eficiencia energética: El chip de control superconductor funciona con una fracción de la energía requerida por las alternativas convencionales, lo que potencialmente mejora la eficiencia energética en un factor de mil millones.
- Arquitectura simplificada: El diseño integrado reduce la complejidad del cableado y los retrasos de la señal, mejorando el control de qubit y la corrección de errores.
El camino por delante
SEEQC está probando actualmente sus chips con varios diseños de qubit y muestra resultados iniciales prometedores. Sin embargo, escalar a las máquinas de un millón de qubits imaginadas por investigadores como David DiVincenzo sigue siendo un desafío importante. La empresa también está abordando cuestiones fundamentales de la física, como evitar que los vórtices cuánticos alteren el rendimiento de los qubits.
En última instancia, el resurgimiento de la tecnología superconductora de la década de 1980 podría redefinir el futuro de la computación cuántica. Al optimizar la arquitectura y maximizar la eficiencia, el enfoque de SEEQC ofrece un camino hacia sistemas cuánticos más potentes, escalables y sostenibles.






























