Vaca demuestra un uso inesperado de herramientas, lo que desafía las percepciones de la inteligencia ganadera

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Una vaca llamada Veronika en Austria se ha convertido en la primera de su especie documentada científicamente utilizando herramientas con flexibilidad deliberada, lo que ha llevado a los investigadores a reconsiderar cómo vemos las capacidades cognitivas de los animales de granja. Viviendo como una mascota familiar en lugar de un animal de producción, se observó a Veronika manipulando hábilmente objetos, específicamente una escoba de madera, para rascarse varias partes de su cuerpo.

El descubrimiento del rascado inteligente

El estudio, publicado en Current Biology el lunes, detalla cómo Veronika no usa cualquier objeto para rascarse, sino que elige el extremo apropiado de la escoba para diferentes áreas de su cuerpo, demostrando un nivel de resolución de problemas nunca antes visto en el ganado. Este comportamiento es significativo porque el uso flexible de herramientas es poco común en todo el reino animal y se observa típicamente en primates, córvidos (cuervos) y algunos mamíferos marinos.

Desafiando suposiciones arraigadas desde hace mucho tiempo

La Dra. Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena y autora principal del estudio, señala que a menudo se estereotipa a las vacas como poco inteligentes. “Los usamos como sinónimo de tontería y estupidez”, explicó, haciendo referencia a una caricatura popular de Far Side que satirizaba la idea de que las vacas inventaran herramientas. El hecho de que Veronika desafíe este estereotipo no es simplemente una observación curiosa, sino un desafío directo a nuestras nociones preconcebidas.

Implicaciones más amplias para el bienestar animal

El estudio sugiere que los animales de ganado pueden poseer capacidades cognitivas más complejas de las que tradicionalmente reconocemos. Esto tiene implicaciones en la forma en que tratamos a los animales de granja y plantea dudas sobre si nuestras prácticas actuales respetan adecuadamente su inteligencia y su potencial de comportamiento complejo. Los hallazgos alientan un cambio hacia evaluaciones más matizadas de la cognición animal en todas las especies, especialmente aquellas que se explotan con mayor frecuencia para uso humano.

El comportamiento de Veronika es un recordatorio de que la inteligencia no se limita a determinadas especies y que incluso los animales que hemos subestimado durante mucho tiempo pueden ser capaces de realizar hazañas cognitivas sorprendentes. Este descubrimiento debería fomentar más investigaciones sobre la vida mental de los animales de granja y un enfoque más humano para su tratamiento.