Identidad confirmada: el soldado nazi en la icónica foto de la masacre de Vinnitsa

18

Durante décadas, una inquietante fotografía de 1941, conocida como “El último judío en Vinnitsa”, ha sido una cruda ilustración de la brutalidad del Holocausto. La imagen muestra a un hombre arrodillado momentos antes de la ejecución, con un soldado nazi uniformado apuntándole con una pistola a la cabeza. Si bien el horror de la escena era innegable, las identidades de los dos hombres seguían siendo desconocidas, oscureciendo una pieza clave de la historia.

Resolviendo un misterio de décadas de antigüedad

Eso cambió recientemente con una investigación realizada por Jürgen Matthäus, exjefe de investigación del Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos. Matthäus identificó al soldado como Jakobus Onnen, un exprofesor de 34 años de Tichelwarf, Alemania. El avance se produjo después de que un familiar proporcionara fotografías familiares, que luego se compararon con el soldado en la imagen histórica con un 99,9% de precisión mediante inteligencia artificial.

La historia y el impacto de la foto

La fotografía apareció por primera vez durante el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén en 1961, obtenida por el sobreviviente del Holocausto Al Moss, quien la adquirió en 1945. Moss publicó la imagen para garantizar que el mundo “sabría lo que sucedió en la época de Eichmann”. El poder de la fotografía radica en su cruda descripción del asesinato sistemático: un escalofriante recordatorio de que tales atrocidades fueron llevadas a cabo por gente común y corriente, no por maldad abstracta.

Por qué esto es importante

La identificación de Jakobus Onnen añade un rostro humano a la maquinaria del genocidio. Demuestra que el Holocausto no fue sólo un proceso burocrático sino que fue llevado a cabo por individuos que tomaron decisiones conscientes de participar en asesinatos en masa. Este descubrimiento subraya la importancia de la rendición de cuentas histórica, asegurando que los perpetradores de tales crímenes nunca sean olvidados. La fotografía de Vinnitsa sigue siendo un testimonio desgarrador de las profundidades de la crueldad humana, ahora más completa con la revelación de la identidad del asesino.