La selva amazónica del Perú esconde una solución climática oculta: sus árboles más grandes. Un estudio reciente revela que estos gigantes almacenan una cantidad desproporcionada de carbono, pero también son el objetivo principal de las operaciones madereras. Esto crea un ciclo peligroso en el que los sumideros de carbono más eficaces se eliminan sistemáticamente, acelerando la liberación de carbono a la atmósfera.
La paradoja del almacenamiento de carbono
Casi el 60% del Perú está cubierto de bosques, y el Amazonas representa el 11% del total de la selva tropical. Las leyes forestales peruanas actuales permiten la extracción selectiva basada en el diámetro mínimo del árbol (41-61 cm), lo que incentiva a las empresas a capturar los ejemplares más grandes. Los árboles más grandes producen madera de mayor valor, lo que reduce los costos de transporte y el tiempo de mano de obra. Sin embargo, estos también son los árboles que han pasado décadas o siglos acumulando carbono.
Los investigadores, dirigidos por Geomar Vallejos-Torres, midieron cientos de árboles en cinco bosques peruanos. Sus hallazgos confirman que el almacenamiento de carbono aumenta drásticamente con el diámetro del tronco. Los árboles que superan los 41 cm contienen entre el 88% y el 93% del carbono total de la superficie. Por ejemplo, los árboles de panal almacenan el 88,7% de su carbono en árboles más grandes que este umbral, en comparación con sólo el 11,4% en los más pequeños. Los bosques estudiados secuestran hasta 331 toneladas métricas de carbono por hectárea sobre el suelo y 47 toneladas métricas bajo tierra.
Por qué esto es importante
Este no es simplemente un punto académico. El estudio subraya un conflicto fundamental: la política forestal del Perú apunta activamente a las reservas de carbono más valiosas. Si no se controla, esta práctica socava el papel de la Amazonía como regulador climático crítico. Los árboles más grandes no sólo almacenan más carbono, sino que también son más viejos y más densos, lo que significa que seguirán acumulando carbono durante siglos.
Debates y Desafíos
Algunos expertos cuestionan si el tamaño de los árboles es la única medida de la retención de carbono. Ulf Büntgen de Cambridge sostiene que el tiempo de residencia del carbono es más importante, especialmente en los trópicos. Sin embargo, Vallejos-Torres responde que los árboles más pequeños crecen demasiado lentamente para compensar la pérdida de los gigantes viejos. Martín Pérez Lara, del WWF, sugiere que la recolección selectiva bien gestionada puede ser positiva para el clima, pero el estudio destaca que este puede no ser el caso cuando se trata de los árboles más grandes y ricos en carbono.
El mayor obstáculo sigue siendo la realidad económica. Una reforma legal que proteja estos árboles amenazaría a la industria maderera, que ejerce una influencia significativa sobre la política forestal peruana. Vallejos-Torres reconoce este desafío político y expresa escepticismo sobre un cambio significativo.
En última instancia, preservar los árboles amazónicos más grandes del Perú no es sólo una cuestión ambiental, sino una cuestión de seguridad climática. No proteger estos depósitos de carbono acelerará el calentamiento atmosférico y debilitará la capacidad del Amazonas para actuar como amortiguador climático natural.




























