Factores de estilo de vida relacionados con más del 25% del impacto del cáncer de mama

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Más de una cuarta parte de los años perdidos a causa del cáncer de mama en todo el mundo son directamente atribuibles a factores de estilo de vida prevenibles, según el estudio más completo sobre el tema hasta la fecha. Publicada en The Lancet Oncology, la investigación enfatiza el importante papel de la dieta, el tabaquismo y la inactividad física como contribuyentes a la carga de morbilidad.

Tendencias globales y casos en aumento

El análisis, que utiliza datos de 1990 a 2023 en más de 200 países, predice un aumento preocupante del 33 % en los nuevos casos de cáncer de mama en todo el mundo para 2050, pasando de 2,3 millones en 2023 a más de 3,5 millones. Si bien los países de ingresos altos se benefician de la detección y el tratamiento tempranos, el estudio destaca un cambio preocupante: el mayor impacto está recayendo ahora en los países de ingresos bajos y medianos bajos, donde los diagnósticos en etapas tardías y el acceso limitado a la atención están provocando tasas de mortalidad más altas.

Factores de riesgo prevenibles: un colapso

La investigación identifica seis factores de riesgo modificables clave responsables del 28% de todos los años de vida saludable perdidos por cáncer de mama en 2023. Estos incluyen:

  • Alto consumo de carne roja (11%): El factor individual más importante, que destaca el vínculo entre la dieta y el riesgo de cáncer.
  • Consumo de tabaco (8%): Incluye el humo de segunda mano, lo que refuerza los peligros de fumar.
  • Altos niveles de azúcar en sangre (6%): Subrayando el impacto de la salud metabólica.
  • IMC alto (4%): La obesidad y el exceso de peso contribuyen significativamente.
  • Consumo elevado de alcohol (2%): El consumo moderado o excesivo de alcohol aumenta el riesgo.
  • Baja actividad física (2%): El ejercicio insuficiente es un factor clave que se puede prevenir.

Edad y tasas crecientes en mujeres más jóvenes

Si bien el cáncer de mama sigue siendo principalmente una enfermedad de mujeres mayores (tasas tres veces más altas en las mayores de 55 años), los casos en mujeres de 20 a 54 años han aumentado casi un 30% desde 1990. Esto sugiere que los cambios en los patrones de estilo de vida u otros factores ambientales pueden estar influyendo en las poblaciones más jóvenes.

“El cáncer de mama sigue cobrando un alto precio en las vidas y comunidades de las mujeres”, dice Kayleigh Bhangdia, autora principal del estudio del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME).

Qué significa esto: un cambio de enfoque

El estudio subraya que, si bien los avances médicos son importantes, una parte sustancial de la carga del cáncer de mama puede abordarse mediante intervenciones de salud pública y cambios en el estilo de vida individual. Reducir el consumo de carne roja, dejar de fumar, mantener un peso saludable y aumentar la actividad física son medidas viables que podrían prevenir un número significativo de casos y muertes prematuras.

Esta investigación añade más peso a los hallazgos anteriores de Cancer Research UK, que estimaron que más del 40% de los casos de cáncer en el Reino Unido se pueden prevenir mediante modificaciones en el estilo de vida. Los datos globales ahora confirman que esto no es simplemente un fenómeno regional sino una tendencia mundial.

Las medidas preventivas no sólo son posibles sino esenciales para mitigar el creciente impacto global del cáncer de mama.