El programa de vuelos espaciales tripulados de China completó su primera operación de emergencia el lunes 19 de enero, cuando la cápsula no tripulada Shenzhou 20 regresó de manera segura a la Tierra después de haber sido dañada por desechos espaciales. La cápsula pasó 270 días acoplada a la estación espacial Tiangong, pero su regreso previsto se retrasó debido a grietas descubiertas en su ventana de visualización.
El impacto de los desechos espaciales y el retraso en su regreso
El daño a Shenzhou 20 se atribuyó a un impacto de desechos orbitales, un problema cada vez más apremiante para todas las naciones con capacidad espacial. Si bien los impactos menores son comunes, este incidente desencadenó una respuesta inusual: en lugar de arriesgarse a un reingreso tripulado a la cápsula dañada, China lanzó Shenzhou 22 como un reemplazo rápido. Esto pone de relieve la creciente conciencia sobre los riesgos que plantea la basura espacial, que ahora incluye protocolos de emergencia.
Misión de emergencia y seguridad de la tripulación
La tripulación de Shenzhou 20 regresó sana y salva a la Tierra a bordo de Shenzhou 21 el 14 de noviembre, mientras los ingenieros se apresuraban a evaluar y mitigar los daños en la cápsula en órbita. Los funcionarios de la CNSA aceleraron el lanzamiento de Shenzhou 22 sólo 24 días después, desplegando un dispositivo de reparación para la grieta del ojo de buey. El rápido despliegue de Shenzhou 22 subraya el compromiso de China con la seguridad de la tripulación y un sistema de “respaldo rodante”, aunque esta es la primera vez que se necesita respaldo en una emergencia.
Desafíos únicos en la recuperación
La propia operación de recuperación enfrentó desafíos logísticos únicos. El aterrizaje en el sitio de Dongfeng se produjo durante la época más fría del año, lo que requirió preparativos especializados para el clima frío. Los equipos de recuperación también desplegaron drones y vehículos terrestres no tripulados por primera vez, en sustitución de la tradicional unidad de helicópteros. La ausencia de tripulación a bordo hizo que el paracaídas de aterrizaje no se soltara automáticamente, lo que requirió una respuesta rápida del personal de tierra para evitar que la cápsula fuera arrastrada por el terreno.
Las implicaciones a largo plazo
El incidente de Shenzhou 20 es un claro recordatorio de los peligros en la órbita terrestre baja. A medida que aumentan las actividades espaciales, también aumenta el riesgo de colisiones con desechos. El incidente obligó a China a acelerar sus protocolos de emergencia, que ahora incluyen un sistema de respaldo de lanzamiento rápido. La cápsula también llevaba un traje espacial retirado que había excedido su vida útil de diseño en cuatro años, habiendo apoyado a 11 astronautas en ocho misiones y 20 paseos espaciales. Esto habla de la durabilidad de la tecnología espacial china, pero también plantea dudas sobre su confiabilidad a largo plazo.
La operación de emergencia duró sólo 16 días desde la evaluación inicial de los daños hasta el lanzamiento de Shenzhou 22, lo que demuestra la creciente capacidad de China para una respuesta rápida en el espacio. Con Shenzhou 23 ya preparado en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, China está reforzando su resiliencia espacial frente a los crecientes riesgos orbitales.
El regreso de Shenzhou 20 marca un hito importante: fue la primera vez que China tuvo que responder a una amenaza grave en órbita, y el resultado demuestra un sistema eficaz y bien preparado.
