Un avión de investigación de la NASA de 50 años, veterano de misiones científicas a gran altitud, sufrió daños importantes después de un aterrizaje de emergencia en Ellington Field, cerca de Houston, Texas. El avión, un WB-57, estaba programado para apoyar la próxima misión Artemis II, pero su estado operativo ahora está en duda después del incidente.
Detalles del incidente y respuesta
El martes 27 de enero, el avión realizó un aterrizaje controlado cuando su tren de aterrizaje no se desplegó. Las imágenes de vídeo capturadas por KHOU 11 muestran al avión deslizándose por la pista, provocando llamas y humo por la fricción con la pista. A pesar de los daños, ambos pilotos a bordo escaparon ilesos. La portavoz de la NASA, Bethany Stevens, confirmó la seguridad de la tripulación a través de las redes sociales y afirmó que se está llevando a cabo una investigación completa para determinar la causa de la falla mecánica.
Este evento destaca los riesgos inherentes a la operación de aeronaves envejecidas, incluso en entornos de investigación controlados. La flota WB-57, si bien es invaluable para estudios únicos a gran altitud, se basa en tecnología que se remonta a la década de 1950.
El papel de los jets WB-57 en la investigación de la NASA
Los jets WB-57 de la NASA son activos cruciales dentro del Programa de Investigación a Gran Altitud. Capaces de volar hasta 19.000 metros (63.000 pies) durante más de seis horas, proporcionan una plataforma para estudios atmosféricos, mapeo terrestre e incluso persecución de eclipses, como se demostró durante el eclipse solar total de 2024. Estos aviones también apoyan el monitoreo del lanzamiento de cohetes, habiendo rastreado las columnas de escape de misiones como el transbordador espacial, Titán y Starship de SpaceX.
Originalmente derivados de los bombarderos de reconocimiento RB-57F Canberra utilizados en la Guerra de Vietnam, estos aviones fueron reutilizados para trabajos científicos debido a su diseño liviano y su gran capacidad de carga útil. La NASA opera actualmente tres WB-57: dos en servicio desde 1972 y uno restaurado en un “cementerio” de la Fuerza Aérea en 2013.
Estado actual e implicaciones
Ahora que los tres aviones WB-57 están en tierra para su inspección (incluido el avión estrellado), las capacidades de investigación a gran altitud de la NASA están suspendidas temporalmente. El incidente plantea dudas sobre la viabilidad a largo plazo de confiar en estas plataformas obsoletas y si es necesaria una mayor inversión en alternativas modernizadas.
El destino exacto del avión dañado sigue siendo incierto, pero la inmovilización de toda la flota subraya la necesidad crítica de mantenimiento continuo y posibles actualizaciones para garantizar la continuidad del programa de investigación a gran altitud de la NASA.
