Un avión de investigación de la NASA aterrizó sin ruedas el martes en Ellington Field en Houston, lo que provocó un dramático y feroz derrape en la pista. Todos los miembros de la tripulación salieron sanos y salvos, a pesar de los daños visibles en el avión.
Detalles del incidente
El incidente involucró a uno de los tres aviones de investigación WB-57 de la NASA. Imágenes de video que circulan en línea muestran al avión aterrizando boca abajo, dejando un rastro de humo y llamas. Los funcionarios de la NASA han confirmado que un problema mecánico provocó la falla del tren de aterrizaje. La naturaleza exacta de este problema aún está bajo investigación.
La portavoz de la NASA, Bethany Stevens, declaró a través de las redes sociales que se está llevando a cabo una investigación y que se publicarán actualizaciones a medida que haya más información disponible. Los socorristas ayudaron rápidamente a la tripulación a salir de la cabina después de que el avión se detuviera.
El avión WB-57
El WB-57 es una versión modificada del Martin B-57 Canberra, diseñado originalmente en 1953 como bombardero y avión de reconocimiento para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Estos aviones tuvieron un uso intensivo durante la Guerra de Vietnam para la recopilación de inteligencia. La NASA los utiliza ahora para investigaciones a gran altitud, capaces de volar hasta 19 kilómetros (63.000 pies) con un alcance de 4.000 km (2.500 millas).
Curiosamente, dos de los tres WB-57 de la NASA estaban siendo sometidos a inspecciones, lo que dejó al avión que se estrelló como el único recientemente en funcionamiento. Los aviones están estacionados en Ellington Field, cerca del Centro Espacial Johnson.
Capacidades únicas
Debido a sus orígenes como bombardero, el WB-57 puede transportar cargas útiles sustanciales, hasta 8.800 libras (4.000 kilogramos), lo que lo hace valioso para experimentos científicos, incluidos estudios de eclipses. La versatilidad del avión es una razón clave por la que la NASA continúa operando esta plataforma antigua pero capaz.
El incidente resalta los riesgos inherentes a la investigación a gran altitud, pero en última instancia subraya los protocolos de seguridad implementados que garantizaron que no se produjeran lesiones. La NASA llevará a cabo una revisión exhaustiva para evitar accidentes similares en el futuro.
