Una mandíbula de 2,6 millones de años descubierta en Etiopía está obligando a los científicos a repensar los patrones de migración de los primeros homínidos. El fósil, perteneciente al género extinto Paranthropus, apodado “Hombre Cascanueces” por su enorme mandíbula y dientes, fue encontrado a más de 600 millas al norte de cualquier resto de Paranthropus conocido previamente. Este descubrimiento inesperado amplía drásticamente el rango geográfico conocido de esta especie y desafía las suposiciones arraigadas sobre la evolución humana temprana.
El rompecabezas del Paranthropus del Norte
Durante décadas, los paleoantropólogos se preguntaron por la ausencia de fósiles de Paranthropus en la región de Afar en Etiopía. A pesar de extensas excavaciones que arrojaron cientos de fósiles de homínidos que representan más de una docena de especies, el género “robusto” permaneció notoriamente desaparecido. Muchos científicos asumieron que Paranthropus simplemente nunca se aventuró tan al norte.
El nuevo hallazgo, denominado MLP-3000, cambia eso. La mandíbula, desenterrada en enero de 2019, confirma que Paranthropus habitó la región de Afar hace unos 2,6 millones de años. Esto significa que la especie prosperó en ambientes que antes se pensaba que estaban fuera de su área de distribución.
Más allá del “Hombre Cascanueces”: una especie más adaptable
Paranthropus incluye tres especies – P. robustus, P. boisei y P. aethiopicus – conocido por sus poderosas mandíbulas adaptadas para triturar alimentos duros. Si bien el apodo del “Hombre Cascanueces” sugiere una dieta altamente especializada, el descubrimiento del norte sugiere una mayor adaptabilidad.
Los investigadores ahora creen que el Paranthropus podría explotar diversos hábitats, similares al Australopithecus y al Homo temprano. La capacidad de prosperar en una gama más amplia de condiciones sugiere que el género no estaba definido tan rígidamente por su dieta como se suponía anteriormente.
Un panorama evolutivo abarrotado
La región de Afar hace entre 2,8 y 2,5 millones de años era un foco de diversidad de homínidos. El nuevo fósil de Paranthropus se une a las especies de Australopithecus y de las primeras especies de Homo en la mezcla.
No está claro si estos grupos interactuaron directamente. Sin embargo, el descubrimiento refuerza que la evolución humana no fue una progresión lineal de una especie a otra. En cambio, coexistieron múltiples linajes de homínidos, compitiendo y adaptándose de maneras complejas.
“Los investigadores ya no pueden aceptar que los humanos evolucionaron a partir de un único linaje de especies que avanzaban hacia la modernidad aislados de los demás”, dice la antropóloga biológica Carol Ward.
Este descubrimiento de fósiles subraya un punto clave: nuestra comprensión de la evolución humana temprana aún es incompleta. Nuevos hallazgos como este obligan a los científicos a reevaluar las teorías existentes y considerar posibilidades previamente pasadas por alto. La historia de nuestros antepasados está lejos de estar resuelta y cada nueva evidencia añade complejidad al rompecabezas.





























