Litigio climático: responsabilizar a los contaminadores con ciencia avanzada

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El aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos ya no son amenazas abstractas. Para los residentes de islas bajas como Pari en Indonesia, son una realidad brutal. Arif Pujianto, uno de los habitantes de la isla, experimentó esto de primera mano cuando las mareas azotaron repetidamente su casa, contaminaron las fuentes de agua y amenazaron sus medios de vida. En respuesta, Pujianto se unió a otros tres residentes en una demanda innovadora contra el fabricante de cemento Holcim, a pesar de que la empresa tiene su sede a 12.000 kilómetros de distancia, en Suiza.

Este caso ejemplifica una nueva ola de litigios climáticos impulsados ​​por modelos innovadores de atribución climática. Estos modelos, en particular la “atribución de extremo a extremo”, ahora pueden demostrar un vínculo causal claro entre las emisiones de carbono de una empresa y los daños específicos experimentados por las comunidades de todo el mundo. Las implicaciones son profundas: por primera vez, una acción legal puede conectar directamente la contaminación corporativa con los daños en el mundo real, independientemente de la distancia geográfica.

La evolución de la ciencia de la atribución

La ciencia de la atribución ha evolucionado durante décadas. Los primeros modelos climáticos se centraron en predecir las tendencias generales de calentamiento. Sin embargo, los investigadores pronto se dieron cuenta de que estos modelos también podrían usarse para simular escenarios hipotéticos. Al comparar estas simulaciones con resultados reales, los científicos pueden cuantificar el impacto de las emisiones humanas de carbono en fenómenos climáticos extremos específicos, como olas de calor, inundaciones e incendios forestales.

El avance clave se produjo con el desarrollo de modelos climáticos de complejidad reducida combinados con una contabilidad más precisa de las emisiones acumuladas. Estos avances permitieron a los investigadores rastrear el impacto de las emisiones de las empresas individuales hasta los daños económicos y de salud en las comunidades vulnerables.

De las tendencias globales a la responsabilidad corporativa

En 2022, un estudio realizado por Callahan y Mankin en la Universidad de Indiana y el Dartmouth College demostró que las cinco principales naciones emisoras habían causado colectivamente 6 billones de dólares en daños económicos desde la década de 1990, afectando desproporcionadamente a los países de bajos ingresos.

Un estudio más reciente, de abril de 2025, fue más allá y analizó las emisiones de empresas específicas. Los resultados fueron contundentes: las 111 empresas más contaminantes de carbono estuvieron vinculadas a entre 12 billones y 49 billones de dólares en pérdidas económicas globales entre 1991 y 2020. Se calculó que Chevron, por ejemplo, había causado entre 791 mil millones y 3,6 billones de dólares solo en daños.

Estos hallazgos no son sólo académicos; se utilizan cada vez más en desafíos legales.

El aumento de los litigios según el cual quien contamina paga

Los litigios climáticos han ido creciendo durante años, con más de 3.000 casos presentados en todo el mundo. La estrategia a menudo implica apuntar a los mayores emisores en sus países de origen, ya que estas corporaciones tienen la mayor responsabilidad por las emisiones históricas.

La demanda de Pujianto contra Holcim es un excelente ejemplo. Un estudio encargado para el caso encontró que las emisiones humanas de CO2 fueron responsables del aumento del nivel del mar de entre 16 y 26 centímetros en la isla de Pari durante la devastadora inundación de 2021. Esto establece un claro vínculo causal entre las emisiones de Holcim y los daños sufridos por los residentes de la isla.

En diciembre, un tribunal suizo admitió la demanda, lo que marcó la primera vez que un caso climático contra una gran corporación fue aceptado para juicio en Suiza. Holcim se ha comprometido a apelar, pero el caso sienta un precedente para responsabilizar legalmente a las empresas por su contribución al cambio climático.

El futuro de la responsabilidad climática

Si bien las batallas legales siguen siendo complejas, la ciencia de la atribución está evolucionando rápidamente. Los investigadores están ampliando estos modelos a otros fenómenos meteorológicos extremos y perfeccionando su capacidad para cuantificar los impactos económicos y de salud.

El desafío consiste en cerrar la brecha entre el rigor científico y los estándares legales. Las demandas exitosas requerirán pruebas claras e irrefutables, narrativas convincentes y la voluntad de los tribunales de reconocer el vínculo directo entre las emisiones y los daños.

La tendencia emergente es clara: los litigios climáticos ya no son un movimiento marginal. Es un campo en rápido crecimiento que podría convertirse en una poderosa herramienta para impulsar la acción climática. La pregunta ahora no es si las empresas tendrán que rendir cuentas, sino cuándo y cómo.