Un estudio innovador revela que un bonobo llamado Kanzi exhibió la capacidad de juego imaginativo, actuando tan bien como los niños pequeños en un experimento de “ficticia fiesta de té”. La investigación, realizada poco antes de la muerte de Kanzi a los 44 años, sugiere que los fundamentos cognitivos de la imaginación pueden ser mucho más antiguos de lo que se pensaba anteriormente: potencialmente presentes en nuestros ancestros comunes hace millones de años.
El experimento: una prueba de “representaciones secundarias”
Investigadores de la Universidad de St. Andrews, dirigidos por Amalia Bastos, diseñaron una serie de pruebas para determinar si Kanzi podía captar el concepto de “representaciones secundarias”. Esto se refiere a la capacidad de comprender y participar en un escenario ficticio, como simular que se vierte jugo en una taza incluso cuando la taza está vacía.
Las pruebas involucraron tres etapas:
- Jugo simulado: Los investigadores simularon verter jugo en dos vasos vacíos y luego simularon vaciar uno. Kanzi eligió constantemente la taza que todavía parecía contener jugo, indicando que entendía la pretensión.
- Jugo real versus jugo falso: Kanzi distinguió exitosamente entre una taza con jugo real y una taza vacía más del 75% de las veces, lo que confirma que podía diferenciar la realidad de la simulación.
- Uvas imaginarias: De manera similar, Kanzi seleccionó correctamente la copa con una uva imaginaria después de vaciar una, demostrando que podía rastrear objetos imaginarios.
Por qué esto importa: la evolución de la imaginación
Los resultados son significativos porque la imaginación a menudo se considera exclusivamente humana. El éxito de Kanzi sugiere que la capacidad biológica para la imaginación existía en nuestros ancestros primates compartidos hace 6 a 9 millones de años. Esto no significa que los bonobos salvajes necesariamente participen en fiestas de té; más bien, la exposición de Kanzi durante toda su vida al lenguaje simbólico y a la interacción humana probablemente desbloqueó este potencial.
“Kanzi se quedó y continuó participando incluso en las pruebas en las que sabía que no habría refuerzos… al menos debe haberlo disfrutado un poco”. -Amalia Bastos
Implicaciones para comprender la cognición
El estudio destaca que la imaginación no es necesariamente una función cognitiva de alto nivel exclusiva de los humanos. Sugiere que el hardware neuronal subyacente a la imaginación es antiguo, y que los factores culturales o ambientales pueden ser más importantes para desencadenarlo. Los investigadores ahora pretenden explorar cómo y por qué evolucionaron estas capacidades imaginativas.
Este experimento es una clara demostración de que los bonobos entendieron la simulación y entraron en el juego, que imita el juego infantil con casas de muñecas, niños sirviéndose tazas de té entre sí en tazas pequeñas y fingiendo beber u ofreciendo trozos de pastel que no existen.
