Un nuevo análisis de muestras recuperadas del asteroide Bennu por la misión OSIRIS-REx de la NASA revela que los ingredientes crudos para la vida pueden surgir en muchos más entornos de los que se pensaba anteriormente. Los hallazgos sugieren que los aminoácidos (componentes esenciales de las proteínas) se formaron no sólo en condiciones cálidas y acuosas cerca del sol primitivo, sino también en los gélidos confines exteriores de nuestro sistema solar. Esto amplía las posibles zonas de búsqueda de vida más allá de la Tierra.
Más allá de la línea de nieve: un origen frío para los componentes de la vida
Durante décadas, los científicos creyeron que los aminoácidos requerían agua líquida tibia para formarse. Sin embargo, la composición isotópica de los aminoácidos encontrada en la muestra de Bennu contradice esta opinión. Los datos indican que estos compuestos se originaron en ambientes fríos y helados, lejos del sol joven, pero aún expuestos a la radiación ultravioleta capaz de desencadenar las reacciones químicas necesarias.
Este descubrimiento es importante porque desafía nuestra comprensión de dónde pueden desarrollarse los precursores de la vida. El sistema solar primitivo tenía una “línea de nieve” definida, más allá de la cual existía agua en forma de hielo. El hecho de que los aminoácidos se formaran más allá de esta línea sugiere que los componentes básicos de la vida no se limitan a las zonas habitables como las definimos tradicionalmente.
Las huellas dactilares isotópicas cuentan una historia
Investigadores dirigidos por Allison Baczynski de la Universidad Penn State compararon la composición isotópica de los aminoácidos de Bennu con los encontrados en el meteorito Murchison, que se formó en condiciones más cálidas. Los resultados fueron sorprendentes: los aminoácidos de Bennu mostraron firmas isotópicas distintas, lo que indica una vía de formación diferente.
“Fue realmente emocionante ver que los aminoácidos en Bennu mostraban un patrón isotópico muy diferente al de Murchison”, afirmó Baczynski. Esta divergencia sugiere que el cuerpo original de Bennu se formó más allá de la línea de nieve o acrecentó material a partir de granos de polvo helados originados en esas regiones gélidas.
Un nuevo misterio: la lateralidad de los aminoácidos
El análisis también descubrió una anomalía desconcertante: las versiones zurdas y diestras del aminoácido ácido glutámico exhiben diferentes valores de isótopos de nitrógeno. Toda la vida en la Tierra utiliza exclusivamente aminoácidos zurdos, un fenómeno que los científicos aún no pueden explicar. El hecho de que las dos formas especulares de ácido glutámico difieran en su composición isotópica plantea dudas sobre si esta asimetría tiene alguna conexión con la preferencia de la vida por ser zurdo.
“A menudo se ha asumido que los valores de los isótopos del nitrógeno serían los mismos para ambas formas”, señaló Baczynski. Este hallazgo inesperado añade otra capa al misterio que rodea los orígenes de la vida.
Implicaciones para la búsqueda de vida extraterrestre
La amplia gama de condiciones bajo las cuales se pueden formar los componentes básicos de la vida tiene importantes implicaciones para la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Si los aminoácidos pueden surgir en ambientes helados, el número de posibles ubicaciones habitables aumenta dramáticamente, abriendo nuevas vías para la exploración. El descubrimiento refuerza la idea de que el universo puede estar repleto de las materias primas necesarias para que surja la vida.






























