Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis 2, se ha dedicado por completo al histórico vuelo lunar, que se lanzará no antes del 1 de abril. Esta misión será el primer regreso tripulado a la órbita lunar desde el Apolo 17 en 1972. Wiseman, un veterano aviador de la Armada y ex jefe de astronautas de la NASA, enfatizó su singular enfoque: “Es todo en lo que pienso”.
La perspectiva de un veterano
La carrera de Wiseman incluye dos despliegues en Medio Oriente y pilotaje de pruebas en la Estación Aérea Naval de Patuxent River. Seleccionado como astronauta en 2009, pasó un tiempo a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) durante la Expedición 40/41 en 2014. Su papel de liderazgo como astronauta jefe de la NASA de 2020 a 2022 le obligó a alejarse de sus tareas de vuelo mientras daba forma a futuras tripulaciones de misiones.
La tripulación y los objetivos de la misión
La tripulación de Artemis 2 representa un momento histórico en la exploración espacial. Victor Glover se convertirá en el primer astronauta negro en la órbita lunar, Christina Koch en la primera mujer y Jeremy Hansen en el primer no estadounidense. La misión de 10 días probará sistemas críticos para futuros alunizajes, y Artemis 4 apunta a un aterrizaje tripulado en la superficie de la luna en 2028.
La trayectoria de la misión implica tres maniobras clave para alcanzar la distancia lunar, un proceso que Wiseman describe como una serie de “quemaduras” cuidadosamente consideradas. La tripulación ha desarrollado una lista de verificación para decisiones críticas, en particular la inyección translunar, que los compromete a un viaje de ocho días lejos de la Tierra.
Enfrentando los riesgos y aprovechando la oportunidad
Wiseman reconoce los peligros inherentes: velocidades de reentrada de Mach 39, a una distancia de 250.000 millas de la Tierra, y 45 minutos de apagón total de las comunicaciones en la cara oculta de la Luna. Habla abiertamente del costo emocional para su familia, particularmente como padre único que cría a dos hijas adolescentes. A pesar de estos desafíos, Wiseman ve esta misión como una oportunidad incomparable.
“En este momento, sólo hay cuatro humanos en el planeta Tierra que tienen esta oportunidad, y tengo suerte de ser uno de ellos. Y estoy volando con tres de las mejores personas que he conocido”.
Liderazgo estadounidense y colaboración global
Wiseman destaca la importancia del liderazgo estadounidense en la exploración espacial pero también enfatiza la cooperación internacional. La nave espacial Orion incorpora componentes de varios países, y el lanzamiento desde suelo estadounidense tiene un significado personal para Wiseman, quien anteriormente lanzó desde Kazajstán. Los Acuerdos de Artemisa, firmados por más de 50 naciones, subrayan este espíritu de colaboración.
Un profundo cambio de perspectiva
Wiseman describe un cambio fundamental en su visión del mundo: “Nunca en toda mi vida he pasado tiempo pensando en [la luna]… Pero ahora es en lo único que pienso”. Destaca el impacto emocional de presenciar la salida de la Tierra desde la órbita lunar, un momento que anticipa con entusiasmo y humildad.
La misión Artemis 2 no es sólo una hazaña técnica; es un esfuerzo humano. Las reflexiones de Wiseman subrayan la humanidad compartida que subyace incluso a las actividades científicas más ambiciosas. Concluye subrayando que, en esencia, los astronautas son “humanos… a veces descuidados, a veces tontos, pero que aspiran a un profesionalismo absoluto”.
La misión Artemis 2 no se trata sólo de ir a la luna; se trata de recordarle al mundo que, a pesar de las maravillas tecnológicas, seguimos siendo fundamentalmente humanos, impulsados por la curiosidad y unidos en nuestra exploración de lo desconocido.






























