Hay un nivel de actores que existe por encima del resto, y luego está Daniel Day-Lewis. Si bien Hollywood ha tenido su cuota de campeones, Day-Lewis está completamente solo en la cima de los Premios de la Academia. Es el único actor de la historia que ha ganado tres veces el Oscar al Mejor Actor.
Las victorias no sólo fueron frecuentes; eran legendarios. Comenzó con My Left Foot en 1989, donde interpretó a Christy Brown, una artista irlandesa con parálisis cerebral. El papel requería un nivel de transformación física que se convirtió en su marca registrada. Luego vino There Will Be Blood en 2007, una actuación apasionante como el despiadado petrolero Daniel Plainview. Finalmente, consolidó su legado con Lincoln en 2012, capturando al decimosexto presidente de Estados Unidos con una precisión inquietante.
Su dominio resalta cuán raro es este logro. Para poner su hazaña en perspectiva, nueve hombres han ganado dos veces el trofeo al Mejor Actor. Son Fredric March, Spencer Tracy, Gary Cooper, Marlon Brando, Dustin Hoffman, Jack Nicholson, Tom Hanks, Anthony Hopkins y Sean Penn. Alcanzar la marca de dos victorias es un logro que define la carrera de cualquier actor.
¿Pero tres? Eso requiere una combinación de talento, longevidad y una dedicación casi obsesiva al oficio que el resto de la industria nunca ha igualado. Cuando Day-Lewis aparece en la pantalla, no sólo interpreta a un personaje; él los habita. No es de extrañar que siga siendo el rey singular de la categoría de Mejor Actor.























